Super Mario Bros: La película para quienes no necesitan comerse la seta azul

| 6 abril, 2023 | 0 comentarios

Super Mario Bros: La película para quienes no necesitan comerse la seta azul

Acabo de salir del cine. Hacía mucho tiempo que no iba a ver una película donde estaba rodeado de tantos infantes hasta arriba de azúcar. Estos se han mostrado ávidos de ver a un señor bigotudo ponerse hasta arriba de setas para obtener capacidades aumentadas.

Y es que Super Mario Bros: La película se le ha quedado a Nintendo algo encogida, por varias razones. La primera es su target clarísimo: la chavalada. Aunque la cinta incluye constantes homenajes a la franquicia que pueden satisfacer levemente a los fans clásicos del personaje su tono y su estilo de humor resulta bastante infantil.

Una clara muestra de ello son las escenas donde el Rey Koopa, Bowser, se pone sentimental y declara públicamente su amor por la princesa Peach. Ese villano despiadado que se muestra al principio queda ridiculizado y reducido a una caricatura que da menos respeto que un Dennis Hopper oxigenado haciendo de híbrido entre humano y dino.

La cinta también queda encogida en duración. Apenas dura 90 minutos, el intervalo normativo para el cine, pero que se podría haber extendido mucho más. Así, la sensación es que se pasa de una escena a otra sin descanso, casi como si fueran niveles de uno de los videojuegos de la franquicia. Como si vieras TikToks sin parar.

Hay mucho colorido, efecto, salto y potenciador, pero falta cierta profundidad en la trama y en el desarrollo en la relación entre personajes. Dado ese protagonismo que se otorga a los secundarios como Peeche, Luigi, Toad o al propio Donkey Kong ahondar en sus interacciones habría ayudado a hacer la película más completa y algo más adulta.

Después de tantos años sin una largometraje de Mario y compañía creo que nos merecíamos algo más de metraje. Había una cuantas cosas secundarias que contar, subtramas que abordar e historia de sobra para completar.

Super Mario Bros: La película para quienes no necesitan comerse la seta azul

Otro aspecto que hace que los personajes queden algo infantilizados es la relación paterno filial que se da. Tanto Mario como DK buscan la aprobación constante de su padre, mostrando cierto rencor hacia ellos, que se acaba resolviendo al final.

La cinta trata de abrazar ciertos convencionalismos de Disney, Pixar y Marvel, pero no le acaban saliendo del todo bien o le quedan algo forzados. Algunas bromas tienen gracia para el público adulto, pero la mayoría parecen ir dirigidas a los más pequeños de la familia.

Cosas que sí me han gustado

No todo va a ser malo. Hay unas cuantas cosas de Super Mario que me han flipado. Hay que agradecerle a Nintendo el uso de esa música para los que ya somos algo puretas y los guiños constantes a sus juegos. También hay unos cuantos cameos por ahí que no voy a mencionar para no hacer spoilers. No he visto a Wario, creo.

Todo el apartado gráfico es maravilloso. Recorrer todos esos mundos y escenarios en pantalla grande es un lujo. Igual merece la pena hacerlo con unas gafas 3D. Es como estar dentro de uno de los mejores títulos de la saga.

También me han encantado los Power-Ups, en toda su variedad. Es una de las mejores cosas de la historia. Quiero más. También me he quedado con más ganas de escenas de Mario Kart, porque son una pasada. Aunque he echado de menos ver uno de Doctor Mario y me he preguntado por qué han hecho como si las monedas de Mario Bros nunca hubieran existido.

Super Mario Bros: La película para quienes no necesitan comerse la seta azul

La apertura de la historia me parece molona. Los hermanos Mario son fontaneros de verdad y acceden al mundo de fantasía por casualidad. Y, además, son unos auténticos pringaos y chapuzas de las reparaciones que bien podrían equipararse a Manolo y Benito de Manos a la Obra o a Pepe Gotera y Otilio. No dan pie con bola. Su familia hasta se cachondea de los ridículos guantecitos blancos.

Mario es pequeño y torpe. El protagonista bigotudo se da unas cuantas toñas hasta aprender a saltar entre plataformas y le siguen zurrando toda la película. Hay un viaje del héroe, sí. Pero su mayor poder es que, pese a todo, a pesar de que le inflen a mandobles y le tumben constantemente… siempre se vuelve a levantar, como bien le recuerda la princesa. Y ahí está la moraleja, niños.

En esta fábula donde reinan los hongos también hay grandes simios. Pese al carácter de adolescente que le han otorgado, que Donkey Kong tenga tanto protagonismo me parece un gran acierto. No olvidemos que Mario le debe su estrellato. El gorila lo tuvo como enemigo en 1981, cuando aun se le conocía como Jumpman. La pelea con DK es maravillosa y muy divertida. Y no le faltan barriles. El príncipe de la jungla hace aquí las veces de un Vegeta o un Han Solo, rival pero aliado de Mario.

Si hay un gran personaje de Super Mario Bros: La película esa es la llama azul nihilista que está en las mazmorra del volcán donde encierran a Luigi. Es, sin lugar a dudas, la más adulta de toda la trama. Merece un corto para ella sola o un Funko. La quiero en mi vida, para criticar realities, stories de Instagram o a la gente que pasa. Es esa amiga de humor negro con la que te lo pasas muy bien saliendo de fiesta.

Para concluir, un detalle tonto. Mientras esperaba a la escena post-créditos (hay una pequeñita) me he podido percatar de que en el equipo de la película hay un ‘fulano’ que ejerce como Pipeline Supervisor. Y yo, tonto de mi, he soltado una gran carcajada en el cine pensando que existía un señor supervisando cómo hacían las tuberías del filme y sus efectitos de aspiración.

Solo he necesitado 15 años de carrera como periodista tecnológico para descubrir que hay algo llamado ‘pipelane’ en el ámbito de la informática, que es algo así como una cadena de procesos conectados en la que la salida de uno supone la entrada de otro, es decir, un esquema que interpreta un flujo constante y que se usa ampliamente en software, tarjetas gráficas y procesadores. Te lo debo solo a ti, Mario.

Alberto Payo

Alberto Payo

Periodista especializado en tecnología y cultura. Co-fundador y responsable editorial de Applicantes. Colaborador de Forbes, SINC, Escudo Digital y laBerrea89. Amante de la fotografía, el cine, los comics, los viajes y el buen humor.
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