Vitbio: «El futuro del entrenamiento será más inteligente, más preventivo y más humano»

Si alguna vez has intentado corregir tu swing de golf a ojímetro o te has fiado de lo que te decía el cuerpo después de un mal golpe, ya sabrás que este deporte depende mucho de las sensaciones y de lo ‘invisible’.
Y ahí es donde VITBIO quiere entrar con fuerza. Esta compañía taiwanesa trabaja aunando sensores, inteligencia artificial y rendimiento deportivo para convertir ese “no sé qué ha pasado” en datos medibles, interpretables y, sobre todo, que se puedan revertir en acciones concretas.
Entre sus desarrollos más llamativos está OmniGmot, un sistema de análisis biomecánico que se integra de forma casi invisible en el equipamiento del deportista. En el caso del golf, se incluye en el calzado a través de unas plantillas inteligentes bautizadas como ‘Gmot Insoles’, capaces de medir presión, equilibrio y transferencia de peso sin alterar la forma de entrenar o competir.
Pero su tecnología no se queda solo en esta disciplina. La misma base de sensores y modelos de IA se está adaptando ya a deportes como el running o el ciclismo. Para entender cómo se traduce todo esto en tecnología real (y cómo se lleva del laboratorio al terreno de juego sin que el deportista note nada) hablamos con Edward Chou, director ejecutivo y manager general de la región EMEA en VITBIO.
– ¿Cómo nació VITBIO y con qué objetivo?
– VITBIO nació con la misión de hacer que el entrenamiento deportivo y la gestión de la salud sean más precisos, personalizados, preventivos y cómodos mediante el uso de datos reales de movimiento.
La empresa tiene su origen en Taiwán, un hub de tecnología profunda avanzada, cadenas de suministro de primer nivel y talento de ingeniería excepcional. VITBIO se sitúa en la intersección de la tecnología profunda, la inteligencia artificial y el rendimiento deportivo, con un equipo formado por expertos consolidados en ingeniería de semiconductores, IA, medicina deportiva y atletas de élite y olímpicos con trayectorias contrastadas.
Nuestro objetivo es ayudar a deportistas, entrenadores, clubes, federaciones y usuarios activos a entrenar mejor, conocer su cuerpo con mayor precisión y reducir los riesgos asociados a una técnica deficiente o a cargas de entrenamiento mal gestionadas. Queremos trabajar junto a profesionales y entrenadores, proporcionándoles mejores herramientas para la toma de decisiones y facilitándoles la comprensión de cómo entrenan sus alumnos.
Esa filosofía está en el corazón de nuestra propuesta: utilizar dispositivos AIoT portátiles y modelos de IA para aumentar la eficiencia del entrenamiento y contribuir a la investigación en prevención de lesiones.
– En un mercado lleno de sensores deportivos, ¿cuáles dirías que son vuestras características diferenciadoras clave?
– Nuestro principal diferenciador es que los deportistas no notan los sensores. El objetivo es potenciar a los atletas y registrar su rendimiento mientras se mueven de forma natural, sin alterar su manera de entrenar o competir.
VITBIO desarrolla internamente su hardware, software, aplicaciones y modelos de inteligencia artificial. Esto nos permite controlar toda la cadena tecnológica y adaptar la solución a casos de uso muy específicos, adaptados a las necesidades de cada deporte.
Además, OmniGmot integra sensores sofisticados directamente en el sistema, lo que le permite capturar datos que otros wearables no pueden ver: distribución de presión, centro de presión, asimetrías, estabilidad, transferencia de peso, frecuencia de paso, longitud de zancada, intensidad del ejercicio y otros indicadores biomecánicos.
Pero no nos quedamos en la medición. Nos aseguramos de que los insights sean accionables para usuarios y deportistas. En un mundo con demasiados datos, nos centramos en que los insights sean precisos, relevantes y útiles para clínicos, deportistas y entrenadores.
Otro elemento clave es que nuestra tecnología no se limita a medir: interpreta. La IA transforma los datos en recomendaciones accionables para el jugador, el entrenador o el equipo médico.

– ¿Cómo funciona exactamente el sensor de movimiento dinámico AI OmniGmot?
– OmniGmot es un sistema de rendimiento deportivo que combina sensores sofisticados, tecnología de IA y conocimiento de dominio propio para crear modelos que analizan cómo se mueve el usuario en tiempo real o durante una sesión grabada.
En golf, el sistema registra cómo se distribuye el peso bajo los pies, cómo se desplaza el centro de presión, qué ocurre durante las diferentes fases del swing y cómo se comporta la cadena cinética. A partir de estos datos, la plataforma identifica patrones, segmenta el movimiento, genera métricas y permite comparar sesiones o hacer seguimiento del progreso a lo largo del tiempo.
«En un mundo con demasiados datos, nos centramos en que los insights sean precisos, relevantes y útiles para clínicos, deportistas y entrenadores.»
Para el golf, las métricas previstas incluyen análisis de la cadena cinética, análisis de presión, segmentación mediante IA, modelos 3D y ángulos, trayectoria del palo y la bola, entrenamiento remoto y monitorización grupal.
Los golfistas ya conocen muchas de estas métricas gracias a entornos de laboratorio y equipos costosos. Sin embargo, los sistemas de laboratorio tradicionales suelen tener limitaciones: son caros, no son portátiles y generalmente solo pueden utilizarse en superficies planas y controladas. En el golf real, los jugadores raramente actúan en condiciones perfectamente planas o controladas.
Con OmniGmot Golfer, los golfistas pueden integrar de forma natural este nivel de análisis en su entrenamiento y juego, ayudándoles a entender exactamente cómo entrenan, cuán consistentes son y cómo cambia su movimiento en condiciones reales de juego.
– ¿Qué mejoras ofrece a los golfistas? ¿Cómo puede analizar en profundidad el swing, el equilibrio y la mecánica sin depender del GPS?
– Para los golfistas, la mejora fundamental es pasar de una percepción subjetiva del swing a una lectura objetiva del movimiento. Con frecuencia, los jugadores saben que algo no ha ido bien, pero no saben exactamente por qué.
OmniGmot ayuda a identificar si el problema reside en la transferencia de peso, el equilibrio, el ritmo, una presión excesiva en una zona específica, el ancho de la postura, la secuencia corporal o la estabilidad durante el golpe. Cada jugador se mueve de forma diferente, y el sistema ayuda a identificar la mejor estrategia de movimiento para cada individuo.
El sistema mide lo que ocurre durante el movimiento de todo el cuerpo: presión, desplazamiento del centro de presión, ratios pie izquierdo-pie derecho, ratios antepié-retropié, aceleraciones y patrones de movimiento. Esta información es especialmente valiosa en el golf, donde pequeños cambios en la postura, el equilibrio o la transferencia de peso pueden tener un gran impacto en el resultado del golpe en las diferentes fases del swing.
“El sistema puede traducir una asimetría o una pérdida de estabilidad en una recomendación concreta.”
– ¿Cómo traduce vuestra IA los datos de presión, equilibrio y movimiento en insights útiles para el usuario?
La clave está en convertir datos complejos en decisiones simples. No queremos que los usuarios reciban una pantalla llena de números sin contexto. Queremos que entiendan qué está pasando, por qué es importante y qué pueden hacer para mejorar.
Por ejemplo, si la IA detecta una pérdida de estabilidad durante el impacto, una transferencia de peso incompleta o una asimetría recurrente, el sistema puede traducirlo en una recomendación concreta: ajustar la postura, trabajar un patrón de apoyo, revisar la secuencia del swing o compartir la sesión con un entrenador.
Para profesionales y entrenadores, la plataforma permite un análisis de datos más profundo, ayudándoles a impartir clases más efectivas y a comunicar conceptos técnicos con mayor claridad a sus alumnos. También facilita el entrenamiento remoto, ofreciendo mayor flexibilidad para golfistas que viajan con frecuencia y quieren seguir recibiendo una instrucción eficiente y basada en datos.
Para usuarios menos técnicos, la experiencia resulta clara, visual y accionable.

– Más allá del acuerdo con la Real Federación Española de Golf, ¿por qué elegisteis España como mercado de lanzamiento estratégico?
– España combina varios elementos muy relevantes para VITBIO: una sólida cultura deportiva, una extensa red de clubes de golf, entrenadores de alto nivel, centros de tecnificación y una posición estratégica dentro del mercado europeo. Los golfistas españoles han contribuido a marcar la historia del juego, junto a la excelencia de España en muchos otros deportes.
España cuenta además con un ecosistema golfístico especialmente interesante por el volumen de jugadores, su atractivo internacional como destino deportivo y el impulso generado por el camino hacia la Ryder Cup 2031 en Cataluña.
Para nosotros, entrar en España no significa simplemente abrir un mercado; significa formar parte de un ecosistema donde la tecnología puede tener un impacto real en el alto rendimiento, el entrenamiento y el desarrollo deportivo.
«Los golfistas españoles han contribuido a marcar la historia del juego»
– Además del golf, ¿en qué otras disciplinas es útil este sensor? ¿Tenéis previsto entrar en otros deportes con la misma tecnología?
– Sí. La tecnología de VITBIO está diseñada como una plataforma adaptable. Investigamos y desarrollamos tecnologías básicas que pueden aplicarse a diferentes deportes y escenarios adaptando los modelos de análisis, los modelos de IA, la comodidad del sistema, el diseño del hardware y las métricas prioritarias según las necesidades de cada disciplina deportiva y sus atletas.
Actualmente nos centramos en aplicaciones para running, ciclismo y análisis de la marcha en una primera fase, así como en salud, rehabilitación y prevención.
En running, por ejemplo, OmniGmot puede medir «hero scores» clave que resultan fundamentales para comprender la calidad y la cantidad de una carrera. Estas métricas se desarrollan mediante investigación y se validan en entornos de laboratorio con atletas olímpicos e instituciones de investigación de primer nivel mundial.
Nuestra estrategia comienza con aplicaciones deportivas especializadas como golf, ciclismo y running, antes de expandirnos a otros deportes y soluciones de salud integradas.
– ¿Estáis negociando con otros socios o empresas vinculadas a otros deportes que podáis compartir?
– Avanzamos con conversaciones y colaboraciones con diferentes actores de los ecosistemas deportivo, médico y tecnológico. Nuestra estrategia pasa claramente por trabajar con federaciones, clubes, centros de alto rendimiento, profesionales médicos, academias y marcas deportivas.
VITBIO ya cuenta con colaboraciones estratégicas y reconocimiento en ecosistemas como NVIDIA Inception, el Global Sports Innovation Center impulsado por Microsoft, el American Heart Association Center for Health Innovation Technology y la Japan External Trade Organization, además de reconocimientos como el ISPO Award y el Premio SNQ de Taiwán.
VITBIO también ha inaugurado su oficina para EMEA en Luxemburgo, al servicio de universidades deportivas, socios y clientes líderes, con el respaldo del Gobierno de Luxemburgo.
«Buscamos crear un ecosistema donde Vitbio no sea solo un dispositivo, sino una capa de inteligencia biomecánica»
– ¿Tenéis previsto abrir APIs o un ecosistema de terceros para entrenadores, aplicaciones o academias?
– Sí, eso forma parte de nuestra visión. Creemos que el valor de la tecnología aumenta cuando puede integrarse en el flujo de trabajo de entrenadores, academias, clubes, centros médicos y plataformas externas.
Nuestra hoja de ruta incluye servicios de integración mediante API, almacenamiento en la nube y funciones de compartición, así como herramientas que permitan a terceros visualizar, interpretar y utilizar los datos en sus propios entornos.
El objetivo es crear un ecosistema en el que VITBIO no sea solo un dispositivo, sino una capa de inteligencia biomecánica conectada a los distintos actores del rendimiento y la salud.

– ¿Qué papel desempeña la aplicación móvil dentro del sistema OmniGmot Golfer?
– La aplicación es el punto de conexión entre el sensor, el usuario y el entrenador. Es donde se visualizan los datos, se revisan las sesiones, se interpretan los patrones y las métricas se transforman en feedback comprensible.
En OmniGmot Golfer, la aplicación permite revisar los fotogramas clave del swing, visualizar el centro de presión, analizar la presión bajo los pies, acceder a métricas técnicas y activar el entrenamiento remoto.
También puede utilizarse para comparar sesiones, hacer seguimiento del progreso del jugador y compartir información con entrenadores o equipos de alto rendimiento.
– ¿Puede utilizarse la app de forma independiente sin el wearable, o pierde valor sin los sensores?
– La aplicación tiene valor como interfaz, herramienta de seguimiento y canal de comunicación, pero la experiencia completa requiere OmniGmot Golfer, integrado de forma natural en el calzado favorito del usuario.
Los sensores son los que capturan la información biomecánica más distintiva: presión, equilibrio, movimiento, centro de presión, asimetrías y mucho más.
Sin el wearable, falta la parte más importante del sistema: la medición objetiva del movimiento.
– ¿Diseñasteis la aplicación pensando en jugadores aficionados o únicamente para el alto rendimiento?
– La diseñamos primero para perfiles de alto rendimiento y luego tradujimos lo aprendido en entornos de élite en una solución que también puede beneficiar a jugadores aficionados.
Un jugador o entrenador profesional necesita datos técnicos detallados, comparaciones de sesiones y análisis avanzados. Un jugador aficionado necesita entender, de forma sencilla, qué está haciendo mal y qué puede mejorar. Un entrenador necesita una plataforma que le permita entrenar con mayor eficiencia y flexibilidad.
La clave está en adaptar la complejidad. La misma tecnología puede ofrecer análisis avanzados para un centro de alto rendimiento y, al mismo tiempo, proporcionar recomendaciones claras a un jugador aficionado: mejorar el equilibrio, corregir la transferencia de peso o trabajar la estabilidad del swing.
«La aplicación móvil es el punto de conexión entre el sensor, el usuario y el entrenador»
– La biomecánica genera datos complejos. ¿Cómo se traduce toda esa información en algo comprensible para un usuario no técnico?
– Lo hacemos a través de tres principios: visualización clara, lenguaje sencillo y recomendaciones accionables. El usuario no necesita interpretar una matriz biomecánica; necesita saber qué patrón se ha detectado y cuál debe ser su próximo paso.
Por eso damos tanta importancia a la aplicación, los mapas de presión, los indicadores visuales y los insights generados por IA. La tecnología debe estar al servicio de la toma de decisiones. Los datos solo son útiles si ayudan al jugador a entrenar mejor, al entrenador a corregir mejor o al profesional médico a comprender mejor el movimiento.
Todos los datos se validan a través de reconocidas universidades deportivas y destacados investigadores bajo rigurosos estándares científicos.

– ¿Los datos se almacenan en la nube o en el dispositivo?
El sistema puede combinar almacenamiento interno con servicios en la nube. OmniGmot dispone de almacenamiento interno y también admite almacenamiento en la nube y funciones de compartición, lo que permite a los usuarios revisar sesiones, comparar datos a lo largo del tiempo y trabajar en remoto con entrenadores o profesionales.
La nube es especialmente importante para construir un historial, analizar tendencias y posibilitar comparaciones entre sesiones. Al mismo tiempo, la arquitectura debe garantizar la seguridad, la privacidad y el control del usuario sobre sus datos.
– Nos adelantabas algo antes ¿Entendemos que habéis contemplado usos futuros de estos datos más allá del entrenamiento, por ejemplo, en investigación o salud?
– Sí. De hecho, una de las grandes oportunidades de VITBIO es conectar el rendimiento deportivo con la salud. Los datos de movimiento pueden aportar valor en investigación, prevención, rehabilitación, análisis de la marcha, envejecimiento activo y monitorización de patrones de movilidad.
La empresa ya desarrolla proyectos de investigación con hospitales universitarios en Japón y Taiwán, incluidas colaboraciones con los departamentos de neurología, hematología y rehabilitación de centros líderes.
A largo plazo, creemos que los datos biomecánicos, gestionados siempre de forma segura y ética, pueden ayudar no solo a mejorar el rendimiento, sino también a detectar cambios funcionales, optimizar procesos de rehabilitación y personalizar planes de actividad física. Con el tiempo, este tipo de datos puede llegar a ser tan familiar para los usuarios como lo son hoy en día la frecuencia cardíaca o el conteo de pasos.
– Por último, ¿cómo imagináis el entrenamiento en golf y otros deportes dentro de cinco años?
– Creemos que el entrenamiento será mucho más personalizado, continuo y basado en datos. Hoy en día, muchas decisiones siguen dependiendo de análisis básicos realizados en superficies planas y entornos controlados. Pero en el campo, el césped, el viento, el terreno, la inclinación y muchos otros factores juegan un papel clave en cada golpe.
En cinco años, los deportistas contarán con una capa de inteligencia objetiva que permitirá comprender el movimiento con una precisión mucho mayor en las condiciones de entrenamiento más realistas: en los campos donde compiten y juegan, no solo en el driving range.
En otras disciplinas deportivas, los parámetros y el enfoque se adaptarán al deporte específico. Los movimientos y las dinámicas de juego se investigarán, validarán e integrarán en el sistema OmniGmot, se probarán con atletas de primer nivel y, finalmente, se pondrán a disposición de los usuarios.
Nuestra visión es que la tecnología apoye a entrenadores y deportistas, ayudándoles a trabajar con mayor eficiencia y consistencia. El futuro del entrenamiento será más inteligente, más preventivo y más humano, porque permitirá tomar mejores decisiones con información que antes era invisible.
Alberto Payo
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