Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

| 18 agosto, 2026 | 0 comentarios

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

He disfrutado mucho con Soundwave y su peculiar forma de ser. También lo hice con Buzz, al que echaré de menos en mi estantería, con su fingido rostro de superhéroe. Sin lugar a dudas son dos piezas robóticas que querrías tener en casa aunque sea únicamente por la sonrisilla que se te escapará mientras se las enseñas a tu gente.

Pero lo que jamás olvidaré es el pequeño punto de inquietud que me generó Megatron cuando se convirtió por primera vez de tanque a Transformer justo delante de mí porque no sabía hacia qué lado lo haría. No olvidaré la cara de asombro que puse.

Megatron es un malo de Transformers, pero es el bueno de la gama Robosen.

Unboxing: se viene

La caja exterior, la que verás en la tienda -si es que tienes la suerte de tener tiendas que tengan estos artículos-, no es la más llamativa porque no deja de ser un diseño y ya. La de Buzz tiene ese alma y ese recuerdo. Esta tiene el diseño que se espera que tenga. Está muy chula, la verdad.

Una vez la sacas, y como con sus hermanos menores, te encuentras el empaquetado de “corchopán” en forma de gran maletín con el nombre de MEGATRON y su cara. Se viene.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

Cuatro pequeños seguros anclan la parte superior del embalaje a la inferior. Los abres y… Un tanque de proporciones considerables aparece encastrado en una especie de pedestal, como si de una reliquia de una guerra pasada expuesta en un pueblo que fue relevante se tratase. Y cuando digo proporciones considerables hablo de un tanque de 43,9 centímetros de largo, 23 de ancho y 15,3 de alto. Y 3,8 kilos de peso.

Repetiré esta palabra mucho: es impresionante. Y está apagado y metido en su caja. Sacarlo de ahí te lleva un rato de pensamientos sobre cómo deberías hacerlo, por dónde deberías cogerlo y cómo gestionar esa montaña de piezas.

Una vez fuera, sobre la mesa, y con Megatron en forma de tanque sobre tu mesa donde hace un rato tenías un vaso de café sin terminar, vuelves a pensar: pero ¿esto qué es?

Debajo de ese pedestal, como si fueran los objetos con los que se enterró a un gran soldado, están los complementos: el cargador, las instrucciones y sus armas. Una gran Espada de Energon que, además, se ilumina; una Maza de Energon; cuatro proyectiles para el cañón del tanque y hasta una pequeña diana de Optimus Prime. Este detalle es una gozada, porque esa diana viene fuera de la caja, en el fondo, como un pequeño easter egg de Robosen. Grandes.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

Megatron no se anda con tonterías y Robosen tampoco ha decidido andarse con tonterías.

Volviendo al robot que está posado sobre tu mesa, que ahora se ve hasta pequeña, buscas el botón de encendido de esa cosa, que se encuentra en la parte superior, y cuando le das se despliega un mix de luces y la voz de Megatron que te da su particular bienvenida.

Espectacular. Te quedas un rato mirándolo todo.

«Hey Megatron… convert».

Y ahí es donde terminas de entenderlo todo. De comprender que este es el robot flagship de la marca donde lo han echado todo. Quizás no tiene nada nuevo o nada distinto al resto, quizás es simplemente su monstruoso tamaño cuando se pone en pie —52,4 centímetros de alto—, pero os aseguro que es imposible no sentir un pellizco de inquietud cuando un robot se planta ante ti con ese diseño y esa solvencia. Con esos movimientos al convertirse que no acabas de encajar que sean reales y no un render en realidad aumentada.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

Una vez has superado este primer impacto, toca darle órdenes y comandos distintos para que exponga todo su potencial y es que no tengo palabras para describirlo.

Así que os voy a contar cosas más técnicas.

Construcción y detalles

El nivel de detalle es asombroso y, como ya habíamos visto en los otros dos, está muy bien afinado. Es realmente fiel al diseño de Megatron en sus formas y luces y, aunque repita lo de reviews anteriores, la sensación es de que todo está tan bien hecho que pareciera haber salido de una película.

Su construcción parece ser de un plástico algo más firme que el de Soundwave, aunque quizás sea una percepción. En realidad, Robosen combina materiales como ABS, policarbonato, PA66 reforzado con fibra de vidrio y aleación de aluminio, entre otros.

Cuenta con 36 servomotores que le otorgan una movilidad asombrosa para el tamaño que tiene. Dentro hay además 118 microchips y un sensor de movimiento de seis ejes encargados de que toda esa montaña de piezas sepa dónde está y consiga mantener el equilibrio durante sus movimientos. Y tiene 112 LED repartidos por el cuerpo.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

En modo tanque, y solo después de las 40 veces que le has pedido que se convierta, no es un simple monolito bélico: es que funciona como tanque. Se mueve como un tanque a través de la app gracias a cuatro orugas motrices independientes y dispara como un tanque a través de la app con las balas que os decía antes. Y dispara las balas con violencia, así que no es un juguete para niños porque si te entalla un párpado te va a doler.

Robosen, de hecho, utiliza proyectiles con punta blanda y advierte expresamente de que no deben dispararse contra personas, animales, objetos frágiles y, especialmente, contra la cara o los ojos. Así que mi descripción del párpado no era únicamente dramatismo.

Y, por supuesto, tiene líneas de voz específicas. Muchas. En total, Megatron cuenta con más de 270 líneas grabadas por Frank Welker, la voz original del personaje en Transformers G1, además de más de 50 comandos de voz con los que interactuar directamente con él. Y esto es bastante más importante de lo que puede parecer sobre el papel.

No estamos ante una imitación de Megatron, una voz que se le parece o lo que sería peor, hecha por IA. No, es Megatron. La coordinación entre las frases, los movimientos y esa personalidad de tipo desagradable que desprecia profundamente a los humanos hace muchísimo por vender la ilusión de que tienes al personaje delante.

De hecho, buena parte de la gracia está en dejar de darle órdenes durante un rato y simplemente tocarlo, provocarlo y ver cómo responde. Tiene muy pocas ganas de ser tu amigo.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

En modo robot el aspecto es brutal y la construcción deja ver que Robosen no ha escatimado en detalles. Tantas articulaciones y tantos movimientos con un cuerpo tan robusto y lleno de aristas y ninguna de ellas roza, choca o da la sensación de estar al borde del colapso. Es asombroso verlo tan ágil y tan capaz de hacer movimientos nada sencillos.

Las armas le quedan bestiales aunque aquí sí te advierto: no acciones ningún comando no específico de armas cuando las lleva puestas, porque cuando las tiene los movimientos son completamente distintos y, de no hacerlo, podrías dañar el robot porque se engancha o se golpea. Y no es como las ventanillas de los coches, que se detienen si notan un obstáculo, no, este va p’alante. Experiencia real.

Y tiene fuerza. He probado a poner la mano delante cuando da algún puñetazo y ojo. Yo te diría que mantengas fuera a tus mascotas, sobre todo el típico gato que tiene que meterse en todos lados, porque si le endiña le va a hacer daño.

Hay una última cuestión que merece la pena mencionar si estás pensando en Megatron no solo como robot, sino como la enorme pieza de colección que es. Algunos compañeros y usuarios de estos Robosen han señalado las peculiaridades que tienen a la hora de mantener determinadas posturas cuando están apagados, ya que buena parte de esa capacidad para sostenerse depende precisamente de sus servomotores.

Durante mis pruebas no presté especial atención a este aspecto —estaba demasiado ocupado pidiéndole que se transformase por cuadragésima vez— así que no sé si Megatron cuenta con posiciones pensadas para quedarse en exposición, pero entiendo que es algo a tener en cuenta si tu intención es colocarlo permanentemente de pie y apagado en una estantería.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

La app y el control

Como sus hermanos, puedes controlarlo vía voz y vía app. Pero, además, tiene algunos sensores escondidos —sí, sensores— que al tocarlos o rozarlos hacen que responda. Es un tipo duro, borde y odia a los humanos, así que prepárate para que te llame cosas feas.

En cuanto a la voz, mi unidad está en perfecto inglés, así que tuve que desplegar todos mis conocimientos para gestionarlo porque requiere cierto entendimiento entre las partes. Los comandos funcionan bien, pero tienes que pronunciarlos con cierta claridad y acostumbrarte a la forma en la que espera escucharlos. Entre mi inglés de las montañas y su carácter tampoco puedo culpar únicamente a él cuando alguna vez ha pasado completamente de mí.

Y luego está el ruido. Megatron tiene 36 servomotores moviendo casi cuatro kilos de robot y se nota. Cada transformación y cada movimiento viene acompañado de un considerable concierto mecánico. No estropea la experiencia —casi forma parte de ella—, pero tampoco esperes el movimiento silencioso y cinematográfico de un Transformer generado por ordenador. Aquí hay motores trabajando y se escuchan.

La app es sencilla, diseñada prácticamente igual que las del resto de robots de la marca. Un menú inicial con tres opciones: acciones, crear y mini teatro. Algunos accesos rápidos arriba al sonido y a la batería, también a la configuración y una musiquilla de fondo que, si eres fan, te gustará.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

Mini Theater merece una pequeña explicación porque quizás sea la opción menos evidente de las tres. Aquí encontramos pequeñas escenas y secuencias ya preparadas para que Megatron las interprete, pero la cosa se vuelve especialmente interesante si tienes otros Transformers de Robosen. La aplicación permite sincronizarlos para que interactúen entre ellos y representen escenas conjuntamente.

Yo no he podido probarlo porque mi salón no se ha convertido todavía en una sucursal de Cybertron, pero la posibilidad está ahí. Y teniendo en cuenta lo bien coordinados que están voz y movimiento en Megatron, juntar varios de estos robots tiene que ser un espectáculo.

El centro de acciones es eso, un lugar donde se almacenan las acciones predeterminadas por Robosen y también las que futuriblemente hagas tú con el menú Crear. Allí encontrarás desde movimientos y demostraciones hasta acciones específicas para sus armas y otras pensadas directamente para lucir las capacidades del robot. Otras simplemente son para sacarte una sonrisa.

Pero ojo, porque también podemos conducirlo directamente cuando está convertido en tanque. Y no es una función metida ahí para marcar una casilla, es que con sus cuatro orugas puede avanzar, retroceder y pivotar sobre sí mismo y alcanza hasta 10 centímetros por segundo, el doble de los 5 centímetros por segundo a los que camina cuando está en modo robot.

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

En Crear podrás programar el robot desde las formas más básicas y sin complicaciones hasta otras más complejas y que harán que aprendas algo de robótica jugando con semejante montaña tecnológica. Robosen habla de cinco métodos diferentes de programación, permitiendo trabajar con movimientos y secuencias de distintas formas dependiendo de hasta dónde quieras complicarte la vida.

Toda la comunicación con el móvil se realiza mediante Bluetooth 5.0 BLE y no necesita estar conectado permanentemente a la app para disfrutar de él: los comandos de voz siguen siendo, probablemente, la manera más espectacular de enseñárselo por primera vez a alguien.

En cuanto a autonomía, integra una batería de 2.700 mAh y Robosen habla de entre 80 y 90 minutos de funcionamiento, con unos 90 minutos para una carga completa. Puede no parecer una barbaridad sobre el papel, pero tampoco estamos hablando de un cacharro que vayas a tener hora y media dando puñetazos por el salón. Al menos espero que no.

Conclusiones

Robosen Megatron G1 Flagship: El bueno de los malos

No estamos ante un simple juguete. Esto ya es mucho más serio porque, si han conseguido esto tratándose de una empresa que fabrica coleccionismo en forma de robots, significa que no tardaremos en ver robots en nuestras casas de forma cada vez más común. Ojo, no es esta una idea derrotista, al revés, estoy deseando que llegue esa época.

Pero volviendo a lo que nos trae aquí, es un robot espectacular, una pieza de colección impresionante para un público adulto con los bolsillos llenos que desea tener lo mejor de lo mejor y este robot lo es. Podría destacar algún pequeño detalle que no me acaba de gustar como que los servos son muy ruidosos o que quizás podría tener mejor altavoz o mejor batería pero, de verdad, no merece ni la pena. No hay nada que pueda deciros para impedir que lo compréis si sois fans de Transformers más allá de recomendaros no endeudaros ni hacer locuras por tenerlo, por favor.

Si tienes el dinero, adelante, cómpralo. Estoy seguro de que no vas a llamar a mi jefe para decirle que os engañé.

Fernando Nieto

Fernando Nieto

Emeritense formado como locutor y actor. Apasionado de la tecnología desde que me apasioné. Productor audiovisual y gran conocedor de la ignorancia.
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