Instagram también quiere salir en la tele

Instagram está dando un giro curioso: dejar de ser solo una aplicación móvil para empezar a ocupar también el espacio de la televisión. Ya no le basta con ser una herramienta social, sino que pretende convertirse en la ‘reina del salón’.
La idea, que puede sonar contraintuitiva para una plataforma nacida en vertical, forma parte de una serie de pruebas que Meta está impulsando para convertir su producto en algo más cercano a un servicio de vídeo completo, con narrativas largas, episodios y consumo en pantalla grande.
Según ha explicado recientemente Tessa Lyons, vicepresidenta de producto de Instagram, en una entrevista con The Hollywood Reporter, la TV es una nueva meta para la firma de Mark Zuckerberg.
“Al final, Instagram trata de conectar a las personas en torno a la creatividad. Nuestro objetivo es ayudar a los creadores a encontrar a su audiencia y estamos en constante evolución para adaptarnos a sus necesidades. Y creo que la televisión es, en muchos sentidos, la próxima gran frontera para nosotros», ha señalado la responsable.
No se trata solo de palabras vacías. La app creada por Kevin Systrom está ampliando su función Instagram para TV, que permite visualizar clips en pantallas de televisión, y ahora la está llevando a dispositivos Samsung TV, ampliando así su alcance más allá de Amazon Fire TV y Google TV.
Recuperando la horizontalidad
Por otro lado, la compañía de Menlo Park está probando algo bastante significativo: adaptar sus vídeos al formato horizontal, el estándar de la tele tradicional, lo que supone un cambio importante en una herramienta históricamente dominada por el formato vertical.
La plataforma también está experimentando con experiencias de directos en televisión y con funciones que permiten enviar Reels desde el móvil a la tele o ver Stories directamente en la pantalla grande. Todo apunta a una transformación progresiva del consumo, para reducir el scroll rápido e impulsar más sesiones largas de visualización.
Una clave de este salto serían los microdramas, esos famosos culebrones que se consumen en formato ‘chupito’ (tiene una duración de entre 1 y 3 minutos). La filial de Meta busca que sean los influencers quienes los fabriquen como churros, que empiecen a producir contenido serializado, más cercano a episodios de una serie que a clips sueltos.
“Hoy en día, muchos de estos microdramas son producidos por productoras, lo cual es genial y sin duda tendrá su lugar. Pero también consideramos que existe una oportunidad increíblemente atractiva para que los propios creadores generen contenido en este formato. Para muchos que arrancaron con vídeos breves en Instagram, es una forma muy accesible de empezar a contar historias más largas y episódicas«, sentencia Lyons.
Anhelando lo que tienen otras
Este movimiento se produce en un contexto en el que las fronteras entre plataformas sociales y servicios de streaming están cada vez más difusas. YouTube ya ha superado a Netflix en consumo televisivo en EE.UU, mientras que la plataforma de Reed Hastings está explorando formatos más propios de redes sociales, como su canal de clips o acuerdos para distribuir podcasts en vídeo. En ese escenario, Instagram intenta no quedarse atrás y entrar en el mismo territorio competitivo, pero desde su ADN de red social.
Y, por otro lado, como ha ocurrido con otros ámbitos en el mundo digital, lo ‘viejo’ y lo de toda la vida siempre acaba volviendo tras unas cuantas vueltas de tuerca. La vicepresidenta de producto de Insta lo explica así: “Creo que lo antiguo vuelve a estar de moda: a la gente le encanta reunirse en torno a las historias», ha subrayado. Y no le falta razón: las plataformas digitales no están inventando nada completamente nuevo, sino reorganizando formatos clásicos —como la serie o la emisión televisiva— dentro de un ecosistema dominado por creadores, algoritmos y consumo bajo demanda.
Sí, todo es raro y contradictorio. Las rubias quieren ser morenas y las morenas rubias. La tele de toda la vida quiere hacerse cada vez más interactiva y estimulante para las generaciones acostumbradas a la atención disipada y rápida, al swipe y a cambiar de vídeo en menos de un segundo. Las plataformas de streaming hacen sus series muy simples y mascaditas porque son conscientes de que la gente las ve mientras usa TikTok. Pero ahora las apps sociales quieren hacer contenidos más largos y en 16:9 para parecerse a la televisión de toda la vida.
Alberto Payo
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