Beast of Reincarnation, un juego sin alma

Recientemente ha salido Beast of Reincarnation (la nueva propuesta de Gamefreak) y la expectación era alta, ya que por primera vez se alejaban de Pokémon para hacer algo totalmente diferente. Aquí ya nos lo hemos pasado y en cosa de unos cuantos cientos de palabras te cuento qué tal ha sido la experiencia.
De primeras el juego es una mezcla de Sekiro con toques de la saga NieR y Stellar Blade, por lo que si estás familiarizado con estos títulos, sabrás de qué hablo.
Tras una cinemática de inicio -donde no te explican gran cosa- nos situamos en un páramo post apocalíptico con Emma, nuestra protagonista, acompañada de Koo, su fiel amigo perruno.
Conforme vayamos avanzando, iremos descubriendo partes de la historia, recuerdos de ambos protagonistas junto con otros, más secundarios. Esto unido a algunos diarios y conversaciones en el nexo (en este caso, un robot gigante con alma) iremos desentrañando qué pasó, porqué estamos aquí y cuál es nuestro propósito en la vida.
Un gameplay reciclado

Respecto a su jugabilidad, bebe directamente del sistema de Sekiro: el combate se basa en alternar ataques y desvíos (parries). La novedad es que, al ejecutar bloqueos con éxito, Koo —nuestro acompañante— nos prestará su apoyo utilizando distintas habilidades que iremos desbloqueando y equipando según nuestras preferencias.
También disponemos de un árbol de habilidades enorme el cual irá creciendo conforme vayamos derrotando a los Nushi o jefes de cada zona. Contamos con 12 zonas en total, por lo que una vez completemos todo el juego el árbol quedará más o menos así:
Con todo eso la imagen aún no está completa (ya que el juego no permite que le hagas zoom out). Esto quiere decir que tenemos un montón de opciones disponibles, de habilidades y conjuros para hacer que nuestra build sea lo más vistosa posible… y ese es el problema. En realidad esto vale para poco o nada.
Me explico. No he leído absolutamente ninguna habilidad, ni qué hace, simplemente me he equipado alguna que otra, he pulsado el botón cuando ha sido necesario y ya. Porque al “copiar” el modelo de Sekiro implica que también copias la barra de agotamiento, por lo que simplemente me he dedicado a hacer parrys o bloqueos a los enemigos (los cuales tienen una ventana bastante amplia) y una vez agotada dicha barra, rematarlos y listo.

Literalmente puedes pasarte el juego pulsando ataques normales y bloqueando todo a la perfección, por lo que la frase “A veces cuanto menos, mejor” esta vez está bien usada. Y es que la esencia de Sekiro era esa: tu únicamente con tu destreza y dos o tres habilidades para hacerte la vida más fácil y ya. Aquí, al final se acaba montando un batiburrillo de cosas y partículas en pantalla, las cuales, solo crean una especie de caos y daño por todas partes, pero que realmente no impresiona demasiado.
Finalmente tenemos un apartado de enemigos y jefes un tanto escaso, siendo casi siempre los mismos (si, los jefes también) por lo que los patrones y ataques al final te los acabas sabiendo tan de memoria que la sensación de peligro al explorar una zona desaparece.
Y hablando de la sensación de peligro, en otras propuestas tipo Souls cuando mueres, pierdes los recursos obtenidos, normalmente la moneda del juego para comprar o subir de nivel, en este caso el ámbar. Aquí no. En Beast of Reincarnation morir no tiene ninguna penalización más allá de reaparecer en el último checkpoint. Teniendo en cuenta que hay decenas por mapa, puedes ir libremente sin temor a perderlo todo, por lo que el peak de dificultad desaparece.
Una historia ‘desalmada’

En cuanto a la historia, sin entrar en spoilers, diré que si has jugado a NieR: Autómata y a NieR: Replicant esta no te parecerá nada del otro mundo.
Básicamente es lo mismo, con alguna pincelada nueva, pero en esencia es similar, y ya por el capítulo 3 (de 12 que hay) vas viendo el percal, así que no acaba de sorprender.
Lo más preocupante es que no empatizas para nada con los personajes y muchas escenas parecen forzadas o bien sacadas de un anime genérico.
De igual modo han implementado sistemas de cosechas, mejora del nexo y cocina que poco o nada aportan al gameplay. De hecho, en ocasiones, resulta incluso tan tedioso ya que te acaba dando igual recoger según qué recursos.
En definitiva, el juego no es que sea malo, es que no innova ni gráficamente ni a nivel de jugabilidad y teniendo en cuenta que era la salida de Gamefreak de Pokémon y todos esperábamos que hicieran algo glorioso, pues se te queda un mal sabor de boca.
Pedro Aranda
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