David Alonso (Samsung): “La inteligencia artificial será capaz de utilizar la app que necesite en cada momento”

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los grandes ejes de la estrategia de Samsung. La compañía surcoreana lleva varios años incorporando funciones de IA a sus smartphones Galaxy, pero el reto ahora va mucho más allá de añadir nuevas herramientas: pasa por conseguir que la inteligencia artificial se integre de forma natural en el día a día, sea capaz de anticiparse a las necesidades del usuario y, al mismo tiempo, mantenga bajo su control los datos que utiliza.
Esa visión empieza a dibujar una nueva relación con el teléfono móvil, en la que las apps y los distintos dispositivos del ecosistema Galaxy dejan de funcionar como elementos independientes para convertirse en piezas coordinadas por una IA cada vez más contextual.
Sobre estos retos con David Alonso, vicepresidente y responsable de Mobile Experience de Samsung Electronics España. Ingeniero de Telecomunicaciones y con más de un cuarto de siglo de experiencia en el sector TIC, Alonso lleva en el fabricante asiático desde 2009 y ha ocupado diferentes puestos de responsabilidad en las áreas de marketing, comercial, B2B y movilidad, antes de asumir la dirección del negocio móvil en 2021.
– La inteligencia artificial está cada vez más presente en los smartphones, pero también genera dudas y cierta desconfianza entre los usuarios. ¿Qué tendría que hacer la industria para recuperar esa confianza?
– Creo que también influye que estamos viviendo un momento de hype. En tecnología ya hemos pasado por varios ciclos de este tipo y el usuario general está acostumbrado a que, cuando hay mucho ruido alrededor de una tecnología, exista más promesa que realidad.
En el caso de la inteligencia artificial todavía hay mucho trabajo por hacer en materia de formación e información. A pesar de que España tiene una adopción de la IA bastante importante en comparación con otros países de nuestro entorno, muchas veces la estamos utilizando sin saber exactamente cómo la estamos utilizando.
Nosotros pensamos que la verdadera revolución llegará cuando estemos usando inteligencia artificial sin ser conscientes de que estamos usando inteligencia artificial. Es decir, cuando forme parte de nuestra vida cotidiana de una manera completamente natural.
Por supuesto, hay que distinguir entre los ámbitos profesional y personal, porque el uso es diferente en cada uno de ellos. Pero creo que, en general, todavía queda mucho trabajo de formación e información por hacer por parte de toda la industria, y también por nuestra parte.
– Has insistido en que el usuario debe adaptarse a la IA y no la IA al usuario. ¿Qué significa esto en la práctica? ¿Cómo puede un dispositivo anticiparse a nuestras necesidades sin resultar demasiado invasivo?
– Creo que puede hacerse de muchas formas. La primera tiene que ver con el propio formato del dispositivo. Nosotros, por ejemplo, acabamos de lanzar una nueva familia de plegables y, a diferencia de los formatos tradicionales tipo barra, cada uno de ellos está mucho más orientado a un público determinado y a unas necesidades concretas.
Por ejemplo, el Galaxy Z Fold 7 está muy enfocado en la productividad y la multitarea, a usuarios que quieren tenerlo todo y sacar el máximo partido del dispositivo. El Galaxy Z Flip 7, en cambio, está más dirigido a quienes buscan portabilidad: es un terminal pequeño que se puede plegar y que tiene además un componente muy importante relacionado con las redes sociales, tanto por el diseño como por las posibilidades que ofrece el software.
Un ejemplo muy claro es el uso de la cámara trasera como cámara para selfies. Eso permite obtener una mayor resolución y, además, aprovechar todas las funciones de inteligencia artificial.
Y con el último modelo que hemos lanzado hemos intentado cubrir un público que quizá no encajaba completamente en los otros formatos: el usuario que consume contenidos. Contenidos audiovisuales, pero también revistas, periódicos o cualquier otro tipo de información. Para ese perfil, un formato con una pantalla más grande resulta especialmente adecuado.
Pero, más allá del propio dispositivo, la inteligencia artificial también tiene que aprender de cómo utilizo yo ese dispositivo. Tiene que ser contextual.
Imagina, por ejemplo, que tú y yo estamos hablando por WhatsApp y quedamos para vernos. Si la IA me conoce y tiene acceso a mi calendario, podría decirme directamente: “Tienes estos dos huecos libres, puedes proponerle uno de ellos”. Pero además sabe que tengo un perro y puede buscarme un restaurante que admita mascotas y sugerírmelo.
En ese momento tengo, en tiempo real, un asistente, un mayordomo o un amigo, como queramos llamarlo, que me está sugiriendo cosas relacionadas con el contexto de una manera muy sencilla. Y todo ello sin que yo tenga que saber cómo utilizar la IA ni tenga que cambiar de aplicación.
Ese es el tipo de cosas que entendemos cuando hablamos de que la tecnología tiene que adaptarse a las necesidades del usuario. Queremos que sea contextual, que conozca realmente al usuario y que se adapte a lo que requiere y a la forma en la que quiere utilizarla.
“La verdadera revolución llegará cuando estemos usando IA sin ser conscientes de que estamos usando IA”
– Has hablado también de la soberanía del usuario sobre sus datos. ¿Qué debería poder decidir un usuario sobre sus datos cuando utiliza las funciones de IA de un smartphone Samsung?
– Creo que el usuario debe decidir qué quiere compartir y con quién quiere compartirlo. Eso es fundamental.
Nosotros, en ese sentido, estamos implementando en nuestros dispositivos un modelo de IA híbrido. Hay funcionalidades que se ejecutan directamente en el dispositivo y otras que se ejecutan en la nube, y en este último caso también trabajamos con diferentes partners.
El usuario debe poder elegir. Si, por la razón que sea, no quiero compartir determinados datos o no quiero que esa información salga del dispositivo, debería poder escoger que la funcionalidad se ejecute localmente.
Sabemos cómo funciona la inteligencia artificial: aprende de todo aquello que le proporcionamos. Por eso, si quiero limitarme a utilizar la IA que se ejecuta en el dispositivo, debo poder hacerlo.

– Las ventas de smartphones de más de 600 euros están creciendo con fuerza. ¿Está el consumidor dispuesto a pagar más por las capacidades de IA o siguen pesando más factores tradicionales como la cámara, el procesador, la batería o el diseño?
– Es un poco de todo, pero cada vez está más mezclado. Antes, dentro del discurso, hablábamos de un procesador mejor, una pantalla mejor o una cámara mejor. Pero el usuario necesita traducir esas características a sus propias necesidades.
Por ejemplo, si nos referimos a una mejor cámara, eso no significa únicamente que tenga una lente mejor o una mayor sensibilidad. Significa también que la inteligencia artificial que hay detrás puede ayudarte a sacar mejores fotografías.
Yo soy bastante malo haciendo fotos, por ejemplo, y la IA puede ayudarme a conseguir una buena instantánea e incluso modificarla posteriormente si hay algo que no me gusta. Puede ocurrir que se haya colado alguien en la escena y pueda eliminarlo.
Al final, muchas veces el usuario no identifica que detrás de una determinada función hay inteligencia artificial. Pero cada vez más la IA se está convirtiendo en un driver de compra.
Así que la cámara es un ejemplo clarísimo: el usuario quiere una cámara mejor, pero quizá no es consciente de que una parte importante de esa mejora viene precisamente de la inteligencia artificial.
“El usuario tiene que ser soberano de sus datos y decidir en todo momento si quiere compartirlos o no”
– Hablemos de Samsung Knox. ¿Qué papel juega en esta nueva generación de dispositivos con IA? ¿Qué riesgos introduce la IA que no teníamos en un smartphone tradicional y que Knox puede ayudar a mitigar?
– Cualquier tecnología introduce nuevos riesgos. Eso siempre ocurre. Por eso es muy necesario que el dispositivo esté protegido y que nuestros datos estén a salvo.
Nosotros llevamos muchísimos años trabajando en este ámbito. Para Samsung ha sido una obsesión desde hace mucho tiempo, prácticamente desde que lanzamos Samsung Knox.
Knox ha ido evolucionando para proteger tanto el dispositivo como nuestros datos y, a día de hoy, ha sido reconocido en varias ocasiones por empresas especializadas como uno de los sistemas móviles más seguros del mercado.
¿Qué nuevas amenazas tenemos? La inteligencia artificial podemos utilizarla nosotros, pero también pueden utilizarla otros para intentar entrar en nuestro dispositivo.
Por eso necesitamos mecanismos de protección capaces de evitar, por ejemplo, que los datos almacenados en el dispositivo puedan ser accesibles si sufrimos un ataque, ya sea realizado mediante inteligencia artificial o por una persona.
Tenemos esa protección tanto a nivel de software como de hardware. Para nosotros es una parte fundamental.
Además, hay otro aspecto que considero muy importante: el ecosistema. Creo que en el mundo en el que vivimos el dispositivo único está perdiendo importancia y lo que cobra cada vez más protagonismo es el ecosistema.
Vamos a seguir teniendo dispositivos centrales, por supuesto, pero lo importante es que todos ellos funcionen de forma coordinada y conectada. Y que la inteligencia artificial no sea independiente en cada uno de ellos, sino que sepa qué estamos utilizando y qué dispositivo debemos usar en cada momento.
Por ejemplo, si uno de los gadgets de nuestro ecosistema se ve comprometido, Samsung Knox es capaz de desconectarlo y aislarlo del resto para evitar que los demás se vean comprometidos. Es un buen ejemplo de cómo estamos protegiendo no solamente un dispositivo individual, sino todo el ecosistema que estamos utilizando.

– ¿Qué aplicación de IA te parece que está sobrevalorada actualmente? ¿Existe el riesgo de que la industria esté incorporando IA a los dispositivos simplemente porque hay que tenerla?
– La verdad es que no lo sé, porque depende de cada persona, es algo muy subjetivo. Creo que cada uno de nosotros utiliza la inteligencia artificial de una manera diferente.
Hay determinadas funcionalidades que son comunes, como Circle to Search o todo lo relacionado con la fotografía. Pero puede haber otras funciones que para mí estén infravaloradas simplemente porque no las uso, mientras que para otra persona pueden ser fundamentales y utilizarlas a diario.
Creo que lo bueno de la IA es precisamente que permite adaptarse al usuario. Además, la forma que tenemos nosotros de introducirla en el dispositivo busca que sea muy natural.
No necesitas abrir una aplicación nueva ni hacer algo extraordinario. Se trata de incorporarla a tu uso cotidiano del móvil de manera que te aporte más valor, te permita hacer las cosas en menos tiempo y te ofrezca más funcionalidades.
El borrado de objetos en fotografía es un ejemplo muy sencillo. Son pequeños elementos que, integrados en el uso natural que hacemos del móvil, aportan valor y nos ahorran tiempo.
Por eso no me arriesgaría a decir que hay una función concreta que esté sobrevalorada. Para mí puede serlo, pero para otra persona puede ser exactamente al contrario.
“Muchas veces el usuario no identifica que detrás de una determinada función hay inteligencia artificial”
– Lleváis más de 13 años hablando de tecnología con propósito. ¿Qué cambia cuando incorporáis inteligencia artificial a estos proyectos? ¿Qué problemas que antes eran imposibles de abordar se están convirtiendo ahora en solucionables?
– La inteligencia artificial nos está dando una capacidad de maniobra y una capacidad de ayudar a las personas que antes era realmente complicado, por no decir imposible.
Si tuviera que centrarme en un solo lo proyecto, lo haría en el último, The Mind Guardian. Probablemente no diría que es el más completo, pero sí quizá el más complejo y uno de aquellos en los que han participado más partners.
Hemos incorporado precisamente el conocimiento de quienes saben de cada ámbito. Nosotros nos vemos como un habilitador. No somos expertos en Alzheimer, ni en eficiencia del desarrollo cognitivo ni en otras cuestiones médicas o sociales.
Por eso, imaginar una herramienta o una aplicación como The Mind Guardian sin inteligencia artificial me resulta muy difícil. No creo que se hubiera podido hacer, o al menos habría requerido muchísimo más tiempo, y probablemente no habría tenido el impacto que estamos teniendo ahora.

– ¿Cómo decidís qué problemas sociales necesitan ese tipo de abordaje? ¿Las propuestas llegan de asociaciones, las identifica Samsung o existe algún tipo de baremo?
– Hay un poco de todo. Lo que intentamos buscar son aquellos proyectos que puedan tener un mayor impacto y que, obviamente, tengan también un público suficientemente amplio que pueda beneficiarse de ellos.
El Alzheimer es un buen ejemplo. Sabemos que hay más de 800.000 personas afectadas en España que lo padecen, por lo que estamos hablando de un problema suficientemente grande e importante. Además, no afecta únicamente al paciente, sino también a todo su entorno familiar. Por eso es uno de los ámbitos en los que hemos querido trabajar.
No existe un baremo en el que digamos: “Este proyecto tiene un siete y este otro tiene un seis”. Al final también recurrimos a partners, asociaciones y empresas que son quienes poseen el conocimiento sobre estos problemas y pueden orientarnos.
Para nosotros también es importante el compromiso que puedan tener todas esas entidades que nos rodean a la hora de desarrollar los proyectos.
“La IA nos está dando una capacidad de ayudar a las personas que antes era realmente difícil, por no decir imposible”
– Lleváis 31 proyectos y más de 25 millones de euros invertidos en tecnología con propósito. ¿Hay alguno, aparte de The Mind Guardian, que te haya sorprendido especialmente por su impacto o por cómo acabaron utilizándolo los usuarios?
– Más que por el hecho de que los usuarios lo hayan utilizado de una manera diferente a la prevista, a mí personalmente me ha sorprendido mucho la ramificación que tuvo Unfear.
Unfear es un proyecto de tecnología con propósito que utiliza los auriculares y está orientado a personas con autismo. En determinados entornos ruidosos, estas personas pueden experimentar problemas importantes. A través de la inteligencia artificial de la aplicación Anfía y de los auriculares de Samsung, lo que conseguimos es ayudarles a relajarse y evitar, o al menos paliar, esos momentos de sobrecarga.
A partir de Unfear surgió después otra solución, Unnoise. No es exactamente lo mismo, pero comparte algunos elementos, porque también utiliza inteligencia artificial, el smartphone y los auriculares, en este caso para personas con hiperacusia, que tienen una sensibilidad extraordinaria a determinados sonidos o ruidos.
Los aprendizajes obtenidos con Unfear sirvieron también para desarrollar Unnoise. Y ahí es donde ves que determinados proyectos pueden tener ramificaciones y terminar dando lugar a soluciones que quizá no estaban inicialmente planificadas.

– Samsung cada vez tiene más servicios propios: Samsung Health, Wallet, SmartThings, Samsung Members, Galaxy Store… ¿Qué papel van a jugar las apps en el futuro de Galaxy si la IA va a hacerlas cada vez más invisibles para el usuario y va a conectarlas entre sí?
– Las aplicaciones van a seguir jugando un papel muy importante. Cómo evolucionarán exactamente es algo que todavía es un misterio, pero su importancia va a continuar.
Es verdad que Samsung está desarrollando servicios propios, pero muchos de ellos también los estamos desarrollando con terceros.
Lo mismo ocurre con los proyectos de tecnología con propósito. No los impulsamos nosotros solos, sino que establecemos colaboraciones con quienes tienen el conocimiento específico: profesionales médicos, asociaciones de familiares de pacientes, universidades, empresas de desarrollo de aplicaciones, etcétera.
Nosotros no somos developers de aplicaciones. Somos fabricantes y necesitamos precisamente esa colaboración y ese conocimiento.
Creo que las apps todavía van a desempeñar un papel muy importante. Lo que va a hacer la inteligencia artificial es actuar cada vez más como un orquestador o coordinador de todas ellas.
Podrá determinar qué aplicación necesitamos utilizar en un determinado contexto sin que nosotros tengamos necesariamente que abrirla. Pero no creo que las apps vayan a desaparecer de nuestras vidas.
“La inteligencia artificial va a actuar cada vez más como un orquestador de todas las aplicaciones”
– Con funciones como Now Bar o Now Brief, el futuro parece ir precisamente en esa dirección: coordinar varias aplicaciones y ejecutar una tarea completa de principio a fin utilizando diferentes servicios.
– Exactamente. Creo que la inteligencia artificial, precisamente por esa capacidad de adaptación a cómo utilizo el móvil que debe tener, será capaz de utilizar la aplicación que necesita en cada momento para obtener la información que necesita.
Por ejemplo, en Now Brief puede mostrarme cómo va a ser mi día, qué tengo previsto, qué información me interesa o cuáles son las cosas que consulto habitualmente cuando me levanto.
Al final, lo importante es cómo se comunica con esas aplicaciones. La comunicación y la interlocución entre apps, utilizando la inteligencia artificial, va a ser una parte fundamental. Técnicamente hay protocolos y diferentes mecanismos para conseguirlo, pero creo que esa comunicación entre aplicaciones será especialmente importante.

– Y en este nuevo escenario, ¿Qué papel va a jugar Bixby? ¿Tenemos que entenderlo como un asistente o como un agente capaz de utilizar diferentes aplicaciones y servicios?
– Ahora mismo es un asistente de inteligencia artificial capaz también de comunicarse con otras IAs. Por ejemplo, con Gemini o con Perplexity, que ya tenemos en nuestros dispositivos.
A día de hoy, Bixby es especialmente bueno para acceder a servicios o funcionalidades del teléfono que están muy cerca del hardware.
Creo que todos vamos a usar diferentes inteligencias artificiales y cada una tendrá un propósito distinto. Probablemente utilizaremos Gemini, Claude o Perplexity en diferentes ámbitos porque pensamos que cada una funciona mejor para determinadas cosas.
Bixby es parecido en ese sentido. Tiene una muy buena interlocución con el usuario y, sobre todo, una muy buena interlocución con las funciones de más bajo nivel del teléfono. En ese sentido, nuestro asistente va a desempeñar un papel muy relevante.
– En el caso de Gemini y Perplexity, ¿Quién decide cuál responde al usuario?
– Lo decide el usuario.
“Bixby tiene una muy buena interlocución con el usuario y, sobre todo, con las funciones de más bajo nivel del teléfono”
– ¿Tiene previsto Samsung abrir sus APIs y su ecosistema para que las aplicaciones de terceros puedan aprovechar de verdad Galaxy AI?
– Creo que ya tenemos bastante de eso. Todas las aplicaciones que tenemos, como Wallet o Knox, disponen de APIs precisamente para poder colaborar e integrarse con otros servicios.
Sobre Galaxy AI como tal, ahora mismo no quiero darte una respuesta que no sea completamente precisa. Creo que sí, pero prefiero confirmarlo.
– Después de tantos años trabajando en movilidad y aplicaciones en Samsung, ¿Cuál es esa aplicación sin la que David Alonso ya no podría vivir o de la que nunca prescindiría en su móvil?
– Qué difícil… (piensa un rato) Para mí, ahora mismo hay una aplicación de la que me costaría bastante deshacerme: Samsung Wallet. Si quieres, puedes comprobarlo: llevo el móvil, pero no llevo cartera.
Ahí tengo prácticamente todo. Guardo las tarjetas de fidelización, las tarjetas de crédito, información de contraseñas que está encriptada, billetes, etcétera.
Además, recientemente hemos incorporado un servicio de suscripciones que me permite controlar mis suscripciones a servicios como Netflix, Microsoft Office y otros. Así que, ahora mismo, probablemente sea la aplicación que más echaría de menos.
– ¿Y algún juego?
– La verdad es que soy bastante de juegos de pensar. Me gusta mucho el ajedrez y, de vez en cuando, utilizo Lichess. En general, me gustan aquellos en los que tienes que darle un poco a la cabeza.
Alberto Payo
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