Dos de cada tres emprendedores viven con estrés frecuente y solo el 18% se despiertan descansados

Seis de cada diez personas emprendedoras (un 60,5 %) presentan habitualmente al menos una señal clara de fatiga mental, como agotamiento físico, problemas para concentrarse o la incapacidad para sacar adelante sus actividades cotidianas.
Además, dos de cada tres (66,2 %) afirman enfrentarse de forma frecuente a situaciones que perciben como estresantes.
Estos reveladores hallazgos forman parte de “Mucha carga, poca pausa. Fatiga mental, hábitos y regulación del estrés en emprendedores de habla hispana”, el nuevo informe elaborado por la asociación sin ánimo de lucro Ancla.Life a partir de un test de autodiagnóstico diseñado por el laboratorio de investigación Nirakara.lab.
A través del análisis de las respuestas de 352 emprendedores hispanohablantes entre julio de 2024 y mayo de este año, el estudio profundiza en la capacidad de recuperación ante una rutina laboral dominada por la alta exigencia, la toma de decisiones contínua y la incertidumbre.
El informe, que se acaba de publicar con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (que se celebra mañana 10 de octubre), revela que el problema radica no solo en el volumen o la intensidad de la presión recibida, sino en la pronunciada carencia de mecanismos de autorregulación.
Los emprendedores no saben autorregularse
Entre quienes experimentan estrés frecuente, un preocupante 40,3 % no recurre de manera habitual a ninguna de las tres herramientas analizadas: el ejercicio físico, las técnicas de relajación o meditación y el soporte afectivo en su entorno familiar y social cercano.
Asimismo, solo el 17,9 % de los encuestados afirma levantarse habitualmente descansado, mientras que el 56,2 % inicia su jornada con sensaciones evidentes de cansancio.
El déficit de descanso y desconexión impacta directamente en las rutinas de trabajo diarias. Casi la mitad de los emprendedores (47,4 %) pasa más de ocho horas diarias sentado durante sus jornadas laborables, y un 35,5 % asegura no realizar jamás pausas activas.
En este último grupo, la prevalencia del cansancio frecuente alcanza al 50,4 % de los individuos. La fatiga condiciona de forma directa las capacidades cognitivas y energéticas: un 42 % declara falta de energía o cansancio de forma constante, un 39,8 % sufre problemas de concentración y un 23 % llega a sentirse directamente incapaz de desempeñar sus tareas lectivas o profesionales.
Del mismo modo, el aislamiento social agrava el escenario, ya que un 46,3 % admite que nunca o casi nunca busca ayuda o desahogo en su círculo íntimo en momentos de tensión.
No obstante, el estudio evidencia que el estrés frecuente no conduce inevitablemente al agotamiento. De los 233 participantes que conviven con altos niveles de estrés, cerca de un tercio (32,6 %) no presenta síntomas habituales de fatiga.
Entre este grupo resiliente y quienes sí padecen fatiga frecuente se observan contrastes muy definidos en sus hábitos de vida: un 72,4 % de los primeros realiza al menos 76 minutos de actividad física intensa a la semana (frente al 46,5 % de los segundos); un 52,6 % casi nunca tiene dificultades para conciliar el sueño (frente al 26,8 %); y un 51,3 % cultiva relaciones sociales significativas al menos una vez por semana (frente al 24,8 %).
A más equipo, más estrés
Adicionalmente, el impacto de la responsabilidad sobre la plantilla muestra que la percepción de estrés aumenta a medida que crece el equipo (pasando del 56,4 % en estructuras reducidas de hasta 5 personas al 81,6 % en empresas de entre 15 y 50 empleados), si bien los niveles de cansancio se mantienen estables entre el 41,3 % y el 43,2 %.
PDF
«Durante demasiado tiempo, en el emprendimiento hemos normalizado trabajar jornadas interminables con niveles muy altos de exigencia prestando muy poca atención a la recuperación. El problema no es solo cuánto estrés soportamos, sino con qué recursos contamos para gestionarlo. Si queremos construir empresas sostenibles, tenemos que empezar a entrenar también la sostenibilidad de las personas que las lideran», explica Diego Ballesteros, presidente de Ancla.Life.
Por su parte Gustavo Díaz, fundador y director de Nirakara.lab. destaca como los resultados muestran que ante una exposición frecuente al estrés, determinados hábitos relacionados con el movimiento, el sueño o los vínculos sociales aparecen con mayor frecuencia entre quienes no presentan señales habituales de fatiga. «Es importante interpretar estos datos como asociaciones y no como relaciones de causa y efecto. El informe identifica patrones que pueden ayudarnos a comprender mejor la relación entre carga y recuperación, pero no permite concluir que un hábito concreto evite por sí mismo la fatiga», apunta.
Para concluir, Carlota Mateos, cofundadora de Ancla.life, destaca como en las empresas se suele medir todo, como el crecimiento, la financiación, las ventas o el performance de los equipos, pero «rara vez medimos cómo está la persona que sostiene la empresa».
Según Mateos, «quizá no podamos hablar de la salud de una empresa sin empezar a mirar también la de quien la lidera» apostilla.
applicantes
Últimas entradas de applicantes (ver todo)
- Dos de cada tres emprendedores viven con estrés frecuente y solo el 18% se despiertan descansados - 9 octubre, 2026
- Nueve de cada diez profesionales de la comunicación usan ya la IA, pero solo el 8% mide su impacto real - 7 octubre, 2026
- Abre el bosque casilla a casilla: Morifis reinventa el tower defense - 7 octubre, 2026











