AVATR llegará a España en 2027: lujo chino, mucha tecnología y algunas preguntas por resolver

AVATR llegará a España en 2027 con dos modelos: el 06T y el 07L. Compartiremos el estreno europeo de la marca con Noruega, los dos primeros mercados elegidos para una expansión que pretende llevar seis modelos al continente durante los próximos tres años. Y la propuesta es bastante clara: coches de lujo, cargados de tecnología, con los que intentar hacerse un hueco en un territorio dominado tradicionalmente por fabricantes como BMW, Mercedes-Benz o Audi.
Pero un momento, ¿no estarás teniendo las mismas preguntas que yo cuando escuché hablar de AVATR por primera vez? Si ese es tu caso, déjame que te cuente algunas cosas antes de seguir.
Detrás de esta marca china está Changan, uno de los grandes grupos automovilísticos del país. Su proyecto se apoya también en CATL, un nombre fundamental en la industria de las baterías y, por otro lado, tenemos la colaboración tecnológica estratégica con Huawei. Tres grandes empresas de las que hay que distinguir su papel en la ecuación. No se trata simplemente de tres fabricantes que hayan puesto su nombre en una misma sociedad como si se tratase de una UTE, sino de un entramado de participación empresarial y alianzas industriales con un objetivo común: competir en el mercado del automóvil de alta gama.
Y, dicho esto, volvamos a nuestra querida España. Es evidente que hace apenas unos años comprar un coche de una marca china era una opción cuanto menos extraña. La opción estaba ahí, pero el riesgo impedía que mucha gente tomase la decisión y más aún en zonas rurales. No mucho tiempo después, basta con mirar nuestras calles para comprobar cómo ha cambiado la película: esas marcas ya nos suenan, sus vehículos circulan entre nosotros y algunos de nuestros vecinos y amigos los han elegido por encima de marcas tradicionales.
Pero una cosa son los coches, digamos, del pueblo y otra muy distinta son los coches ligados al lujo o el estatus. La siguiente batalla, al menos para AVATR, no está en el coche económico. Está precisamente en el lujo. En ese segmento en el que importan tanto el confort y la calidad percibida como la tecnología, el diseño y, por supuesto, el prestigio de una marca que todavía tiene que ganarse la confianza del comprador europeo.
Porque no nos engañemos: una cosa es sustituir a una marca tradicional de coches económicos y otra muy distinta es plantar cara a los grandes tótems de la industria, cuyo principal atractivo no reside únicamente en el coche en sí, sino también en el estatus y el significado social que conlleva conducir uno de sus modelos.
Dos coches para abrir camino

Los primeros modelos anunciados para España son el AVATR 06T, un familiar de silueta deportiva —lo que en el sector suele llamarse shooting brake—, y el AVATR 07L, un SUV de orientación premium. Dos carrocerías distintas con una misma filosofía: ofrecer un habitáculo muy trabajado en cuanto a materiales y diseño y convertir la experiencia de sus ocupantes, de todos los ocupantes, en uno de los principales argumentos de venta.
AVATR habla de ‘Emotive Luxury’, una idea de lujo centrada en las personas. No es casualidad que parte de esa identidad se desarrolle en su centro de diseño de Múnich, bajo la dirección de Nader Faghihzadeh. El resultado, al menos a primera vista, combina una personalidad bastante futurista con soluciones y proporciones que no resultan extrañas para nosotros, el público europeo hecho a diseños europeos.

¿Y el precio? Bueno, aquí toca ser prudentes. La intención de la marca es competir con los fabricantes premium ofreciendo mucho equipamiento, pero todavía no conocemos los precios definitivos ni las configuraciones homologadas para España.
Nuestros compañeros de km77, que también estuvieron en la presentación, publicaron que, según cifras orientativas facilitadas por personal de AVATR, el 06T podría partir de unos 56.000 euros y el 07L de unos 57.000 euros. Son estimaciones, no tarifas oficiales para nuestro mercado, y habrá que comprobar qué equipamiento incluyen y cómo quedan frente a sus rivales cuando se anuncien los precios definitivos.
En los modelos y configuraciones mostrados por AVATR en otros mercados aparecen elementos que normalmente asociamos a gamas altas: asientos con ajustes eléctricos, calefacción, ventilación e incluso funciones de masaje según versión; tapicerías y revestimientos de aspecto cuidado y materiales muy alejados de la tela básica; iluminación ambiental led adaptable; sistemas de sonido ambiciosos y un montón de tecnología de asistencia a la conducción. También hay sensores y cámaras integrados en una propuesta que busca combinar comodidad, seguridad y automatización.
Eso sí: una cosa es el equipamiento disponible en la gama internacional y otra lo que finalmente traerán de serie o como opción los 06T y 07L españoles. Por ahora no puedo deciros nada concreto.
Mis impresiones: el lujo se toca

Este pasado fin de semana he podido tocarlos, sentirlos y olerlos durante la presentación de AVATR en el Salón del Automóvil de París. Y digo esto literalmente: nada más. No he podido conducirlos, ni comprobar sus consumos, su comportamiento en carretera, la eficacia real de sus asistentes o la comodidad auténtica de sus asientos en ruta, por poner ese ejemplo. Tampoco conocemos todavía todos los detalles de las versiones que llegarán a España después de las correspondientes adaptaciones y homologaciones.
Lo que sí os puedo contar es que, al entrar, la sensación que transmiten se parece bastante a lo que la marca quiere vender: un lujo útil, pensado para quienes van dentro. Me he sentado en los distintos asientos, he recorrido el habitáculo con las manos y he podido fijarme en materiales, superficies, ajustes y pequeños detalles.
En esos aspectos, la impresión inicial es francamente buena. El lunes pude dar una vuelta por los inmensos pabellones del Mondial de l’Auto, pude también tocar, oler y subirme a otros coches y, en una clara intención de buscar la comparación, busque y me monté especialmente en los modelos presentados de las marcas de gama alta, y os puedo decir algo: la cosa va a estar reñida realmente. De hecho, me llevé alguna profunda decepción con alguna de estas casas que no voy a señalar aquí al tocar algunos materiales, mover algunos elementos y sentir algunos acabados.
Volviendo a los AVATR, es cierto que hay mucha identidad china en ese ambiente futurista planteado, pero también se percibe una influencia europea en la manera de presentar los espacios y los acabados. Son coches que, vistos por dentro y en parado, consiguen transmitir una atención al detalle muy bien conseguida. Otra cuestión, que sólo podrá resolverse con el tiempo, es cómo envejecen esos materiales y cómo se comporta el conjunto tras miles de kilómetros.
Y junto a todo ese diseño aparece el auténtico cerebro de estos coches: el software. Hay multitud de parámetros personalizables, algo que hará las delicias de los más ‘enreas’, pero que también podría saturar a quien solo quiere ir del punto A al punto B sin tener que estudiar un menú para cada cosa.
El problema con Huawei

Huawei es uno de los grandes socios tecnológicos de AVATR, y eso introduce una cuestión especialmente interesante para su llegada a Europa. Las restricciones que afectan a la compañía china en determinados mercados hacen que no podamos dar por hecho que la experiencia digital de los vehículos vendidos aquí vaya a ser idéntica a la de los modelos comercializados en China.
Durante la presentación, personal de AVATR nos confirmó que Huawei no estará presente de la misma manera en España que en mercados donde no tiene esas restricciones. Según nos explicaron, un equipo propio trabaja en la adaptación tecnológica para este mercado. Es una información relevante, pero también deja preguntas abiertas: ¿qué software concreto utilizarán las versiones europeas?, ¿qué funciones se mantendrán?, ¿qué servicios conectados cambiarán? Y, sobre todo, ¿qué parte del hardware y de los sistemas de asistencia seguirá vinculada a la tecnología de Huawei?
En los vehículos que pudimos manipular, la interfaz se apoyaba en HarmonyOS y se movía con una fluidez realmente notable. La respuesta a los toques y la navegación por los menús eran rápidas. Ahora bien, eso es lo que vimos en unas unidades de presentación, no una garantía de cómo funcionará el sistema definitivo que recibirá un comprador español.
Y me parece importante recalcar esta parte porque todos conocemos coches con sistemas lentos, pesados o poco intuitivos que terminan convirtiendo algo tan sencillo como cambiar un ajuste en una tarea desesperante. Por cierto, algunos de estos sistemas no están precisamente en coches económicos. Añado que no soy partidario de esa ‘moda Tesla’ empeñada en trasladar la inmensa mayoría de los controles físicos a una pantalla táctil.
La interfaz de estos AVATR tiene una lógica visual muy próxima a la de nuestros móviles, lo que facilita familiarizarse con ella rápidamente en parado. Pero no es lo mismo manejar una pantalla sentado en un coche de exposición que hacerlo mientras conduces. Esa prueba, por ahora, sigue pendiente. De hecho, algunas partes de los menús de las unidades mostradas estaban todavía en chino, algo que comentamos entre los compañeros allí presentes, no por este caso concreto, sino precisamente porque es algo que suele suceder y que no deja de ser sorprendente.
Las pantallas y la experiencia digital

La propuesta tecnológica va más allá de una única pantalla central en modo tablet. En la gama internacional de AVATR se utilizan grandes superficies de visualización panorámica, pantallas táctiles para gestionar las funciones del vehículo y, según la configuración, soluciones como los retrovisores digitales ya presentes en nuestro mercado en otros vehículos en circulación.
En el caso del 07L, la información de producto publicada para otros mercados contempla una pantalla panorámica de 35,4 pulgadas y otra central de 15,6 pulgadas. No está confirmado que esa sea exactamente la configuración de las unidades españolas, aunque es de esperar que sea prácticamente idéntica.
Lo interesante no es solo cuántas pulgadas hay delante de nosotros, sino para qué sirven. AVATR promete adaptar iluminación, sonido, confort y distintos modos de conducción a las preferencias del usuario. Si consigue hacerlo de manera intuitiva y sin obligarnos a navegar por capas interminables de menús, esa tecnología puede convertirse en un argumento real de compra para el público al que le encanta setear su coche y también mostrarlo a los demás. Lo que está por ver es que toda la “parafernalia” no opaque las funciones básicas.
También queda por comprobar cómo se traducirá todo esto al mercado español, qué asistentes estarán disponibles, qué servicios conectados funcionarán en nuestro país y cómo responderán las ayudas a la conducción en carreteras europeas.
Una apuesta que va más allá de dos modelos

AVATR no ha anunciado una visita fugaz a Europa. Su hoja de ruta contempla seis modelos en tres años y una implantación apoyada en socios locales de distribución y servicio. España y Noruega abrirán el camino en 2027, aunque todavía necesitamos conocer cómo se articularán aquí los concesionarios, el mantenimiento, las garantías y la atención posventa.
En París la marca también enseñó conceptos como el VISION XPECTRA y el T09, ejercicios de diseño que ayudan a entender hacia dónde quiere llevar su lenguaje visual. El primero es más irreal y futurista y el segundo ya es más cercano a los diseños que ya conocemos. Sea como fuere, son una declaración de intenciones de hacia dónde pretende navegar esta marca.
Conclusiones

El futuro del automóvil no está escrito aunque algunos como Tesla en las últimas horas hayan puesto patas arriba todo haciendo volar su coche, pero sí parece claro que los fabricantes chinos han dejado de limitarse a competir por precio. AVATR quiere jugar en la liga del lujo y, después de conocer sus modelos en París, entiendo por qué cree que puede intentarlo.
La calidad percibida de los interiores, el diseño y la fluidez del sistema que pude utilizar son buenos puntos de partida. También lo son la ambición de su estrategia europea y la intención de ofrecer una experiencia centrada en las personas. Pero todavía faltan respuestas importantes: precios definitivos, equipamiento español, funcionamiento del software adaptado, red de servicio y, por encima de todo, pruebas de conducción que permitan comprobar si lo que promete el habitáculo se corresponde con lo que ofrece el coche en marcha.
Parece que AVATR no ha venido simplemente a probar suerte. La sensación es que lo tienen todo bastante claro. Y tiene detrás socios industriales importantes y una estrategia reconocible. Una vez lanzados los dos primeros modelos tocará demostrar que sabe escuchar al comprador europeo, que puede apoyar con su servicio las necesidades que surjan y que puede convertir el “lujo económico” que enseña en París en un producto convincente para quien vaya a pagarlo en España.
Fernando Nieto
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