«Hay una primera generación de startups y fundadores que están empezando a conectar Venezuela, España y Latam desde modelos muy distintos»

| 15 mayo, 2026 | 0 comentarios

"Hay una primera generación de startups y fundadores que están empezando a conectar Venezuela, España y Latam desde modelos muy distintos"

Caracas ha acogido esta semana la primera edición de Venezuela Tech Week, un encuentro con el que el ecosistema emprendedor venezolano busca volver a posicionarse en el radar internacional de la innovación y el capital riesgo. Durante varios días, startups, fondos de inversión, corporaciones, aceleradoras y representantes institucionales han compartido espacio en la capital venezolana para explorar oportunidades de negocio en un mercado que aspira a recuperar atractivo para la inversión tecnológica.

Al frente de esta iniciativa está Patricia Zárraga, que defiende que el país atraviesa un momento de entrada temprana comparable al que vivieron otros ecosistemas latinoamericanos antes de su expansión. La directiva sostiene que el territorio cuenta con talento técnico, una diáspora muy conectada internacionalmente y sectores todavía poco digitalizados que podrían convertirse en terreno fértil para nuevas startups y compañías tecnológicas.

Zárraga ha concedido una entrevista a Applicantes en la que también reflexiona sobre la necesidad de construir puentes estables entre Venezuela y mercados como España o EE.UU, así como en el papel que puede jugar la colaboración público-privada para dar mayor solidez al ecosistema.

– ¿Qué tiene de diferente esta primera Venezuela Tech Week respecto a otros intentos previos de conectar el país con el capital internacional?

– La diferencia principal es que Venezuela Tech Week no nace como un evento aislado ni como una agenda de networking tradicional. Nace como una plataforma de acceso: un espacio diseñado para reunir, en una misma conversación, a startups, inversionistas, corporativos, instituciones financieras, actores públicos, aceleradoras y líderes del ecosistema.

Lo importante no es solo atraer miradas hacia Venezuela, sino organizar mejor esa mirada. Queremos que quien venga pueda entender qué está pasando, conocer emprendedores, identificar oportunidades, tener reuniones concretas y evaluar el mercado con más contexto. Por eso el formato incluye mentorías 1:1, speedmeetings, speakers internacionales y demo day, no solo conferencias.

La apuesta es muy clara: pasar de una conversación dispersa sobre Venezuela a una conversación estructurada sobre talento, tecnología, inversión y oportunidades reales.

– Cuando decís que Venezuela está en un “punto de inflexión similar al de Colombia hace una década”, ¿Qué elementos concretos justifican esa comparación? ¿Y cuáles no encajan todavía?

– La comparación con Colombia no significa que Venezuela esté en el mismo nivel de madurez que tenía Colombia hace diez años. La comparación tiene que ver con el momento de entrada temprana: un mercado que empieza a ser observado de nuevo, donde hay talento, fricciones estructurales por resolver, sectores todavía poco digitalizados y oportunidades para quienes llegan antes de que el ecosistema esté completamente ordenado.

Hay elementos que sí justifican la comparación: una comunidad emprendedora que está creciendo en visibilidad, una diáspora con capacidad de conexión internacional, problemas reales que pueden convertirse en soluciones tecnológicas escalables y sectores como fintech, pagos, movilidad, logística, proptech, healthtech, agritech, e-commerce, SaaS, inteligencia artificial y blockchain que empiezan a concentrar mayor atención.

Lo que todavía no encaja es la profundidad institucional del ecosistema. Colombia ya tenía una mayor presencia de fondos, aceleradoras, datos comparables, casos regionales y una narrativa más consolidada frente a inversionistas. Venezuela todavía necesita fortalecer medición, financiamiento, seguridad jurídica, formación, formalización y casos visibles de escalamiento. Esa es justamente una de las razones por las que Venezuela Tech Week existe.

«Existe interés europeo, especialmente español, en entender el nuevo mapa de oportunidades de Venezuela»

– ¿Qué tipo de inversores internacionales están mirando hoy a Venezuela y con qué tesis de inversión?

– Hoy vemos tres perfiles principales. Primero, inversionistas exploratorios: fondos, family offices y empresarios que están mirando Venezuela como una oportunidad temprana dentro de América Latina. Segundo, capital estratégico: compañías que no necesariamente invierten como VC tradicional, pero buscan alianzas, expansión, distribución o entrada comercial. Y tercero, actores vinculados a la diáspora, especialmente desde España, EE.UU y otros mercados donde existe una comunidad venezolana empresarialmente activa.

La tesis no es “Venezuela ya es un mercado maduro”. La tesis es distinta: Venezuela puede ser un mercado de entrada temprana, con necesidades importantes de modernización, talento competitivo y sectores donde todavía hay espacio para construir infraestructura digital, financiera, logística y de servicios.

También hay interés europeo, especialmente español, en entender el nuevo mapa de oportunidades. En el marco del Tech Week empresarios españoles han expresado optimismo frente a posibles inversiones, en un contexto de reformas y conversación sobre seguridad jurídica, macroeconomía, banca y sectores estratégicos.

"Hay una primera generación de startups y fundadores que están empezando a conectar Venezuela, España y Latam desde modelos muy distintos"

– ¿Cuántas startups y empresas innovadoras hay contabilizadas ahora mismo en Venezuela?

– Hoy no existe una medición única, completamente consolidada y aceptada por todo el ecosistema sobre el número de startups tecnológicas activas en Venezuela. Hay distintos trackers, comunidades y fuentes, pero no todos miden lo mismo: algunos hablan de emprendimientos en general, otros de negocios establecidos y otros de startups escalables.

Lo importante es separar esos conceptos. No todo emprendimiento es una startup, y no toda empresa innovadora entra en los mismos criterios de venture capital. Según datos citados públicamente del Centro de Innovación y Emprendimiento del IESA, Venezuela llegó a ubicarse en el puesto número 7 entre 45 países estudiados en tasa de negocios establecidos, con 16,55%; pero los reportes más recientes también muestran que el ecosistema enfrenta retos fuertes de supervivencia, formalización y escalabilidad.

Parte del rol de Venezuela Tech Week es precisamente ayudar a visibilizar, ordenar y proyectar ese ecosistema. Queremos que más startups venezolanas puedan ser identificadas, conectadas y evaluadas por fondos, corporativos y aliados internacionales.

– ¿Qué sectores están mostrando mayor tracción en el ecosistema venezolano actualmente y por qué?

– Los sectores con mayor tracción son aquellos donde la necesidad local es más evidente. Fintech y pagos, porque Venezuela ha tenido que desarrollar soluciones financieras en un entorno multimoneda y con alta adopción de herramientas digitales. Logística y movilidad, porque hay una demanda clara de eficiencia en distribución, transporte y servicios urbanos. Proptech, porque el mercado inmobiliario requiere más trazabilidad, datos y procesos digitales.

También vemos oportunidades en healthtech, agritech, comercio electrónico, SaaS, inteligencia artificial y blockchain. No porque estén de moda, sino porque resuelven problemas concretos: acceso a servicios, productividad, automatización, pagos, comercio transfronterizo, eficiencia operativa y conexión con la diáspora.

Venezuela no tiene que copiar el camino de otros ecosistemas. Su oportunidad está en construir tecnología desde problemas reales, con modelos eficientes y con potencial de replicarse en otros mercados complejos.

«Hay emprendedores venezolanos que usan España como plataforma comercial, financiera o de conexión con Europa, mientras mantienen vínculos operativos, talento o mercado en Venezuela y América Latina»

– ¿Podéis compartir algún caso concreto de emprendedores venezolanos que estén construyendo o escalando startups desde España con éxito?

– Sí, aunque preferimos ser cuidadosos con los nombres que mencionamos públicamente si no tenemos autorización directa de los fundadores. Lo que sí podemos decir es que estamos viendo un patrón muy claro: emprendedores venezolanos que usan España como plataforma comercial, financiera o de conexión con Europa, mientras mantienen vínculos operativos, talento o mercado en Venezuela y América Latina.

Ese puente España–Venezuela es muy relevante. España ofrece idioma, afinidad cultural, comunidad venezolana, acceso a capital europeo y una puerta natural hacia otros mercados. Venezuela, por su parte, ofrece problemas reales por resolver, talento técnico y una oportunidad de entrada temprana.

Un ejemplo público de esta lógica transnacional es Coco, una startup creada por venezolanos para que migrantes puedan comprar alimentos y medicinas desde el exterior y entregarlos a sus familias en Venezuela. No es el único tipo de caso, pero sí ilustra muy bien cómo la diáspora puede convertirse en un motor de soluciones digitales.

"Hay una primera generación de startups y fundadores que están empezando a conectar Venezuela, España y Latam desde modelos muy distintos"

– ¿Tenéis identificado algún caso concreto de startups venezolanas que estén consiguiendo levantar capital o escalar operaciones entre España y Latinoamérica en ambas direcciones?

– Estamos identificando cada vez más casos, aunque todavía no hablaría de una corriente masiva y consolidada. Hoy lo que existe es una primera generación de compañías y fundadores que están empezando a conectar Venezuela, España y América Latina desde modelos muy distintos: fintech, comercio digital, servicios profesionales, SaaS, movilidad, salud, consumo y soluciones para la diáspora.

La oportunidad está en que España puede funcionar como mercado de confianza, validación comercial y acceso europeo, mientras que Venezuela y América Latina pueden ser mercados de adopción, talento y expansión. Ese movimiento en ambas direcciones todavía está en etapa temprana, pero es justamente el tipo de conexión que queremos acelerar desde Venezuela Tech Week.

No queremos sobredimensionarlo: todavía falta más capital, más casos públicos y más datos. Pero sí vemos una señal clara de que la relación España–Venezuela puede pasar de ser principalmente migratoria o empresarial tradicional a convertirse también en una relación tecnológica y de inversión.

– ¿Hasta qué punto el ecosistema venezolano está creciendo más fuera del país que dentro?

Está creciendo en los dos espacios, pero de formas distintas. Fuera del país, el ecosistema venezolano ha ganado visibilidad, conexiones, acceso a capital, experiencia internacional y redes empresariales. Dentro del país, sigue existiendo una base de talento y emprendedores que conocen de primera mano los problemas del mercado y están construyendo soluciones desde la realidad local.

No lo vemos como una competencia entre “dentro” y “fuera”. Lo vemos como un ecosistema distribuido. La diáspora no sustituye al ecosistema local; puede amplificarlo. Puede abrir puertas, aportar capital, conectar con España, Estados Unidos o América Latina, y ayudar a que las startups venezolanas sean evaluadas con más información y menos prejuicio.

La clave será convertir esa diáspora en una red activa de inversión, mentoría, expansión comercial y validación internacional.

– ¿Cómo han influido en el ecosistema emprendedor venezolano los cambios recientes en el gobierno del país?

Los cambios recientes han generado más conversación institucional y empresarial sobre apertura, inversión, seguridad jurídica y modernización de sectores clave. Eso puede ayudar a que inversionistas y empresas miren el mercado con más atención, pero el ecosistema emprendedor venezolano no depende solo de una coyuntura política.

La base del ecosistema sigue siendo el talento, la capacidad de ejecución y la necesidad de resolver problemas reales. Lo que sí puede cambiar con un contexto más favorable es la velocidad: acceso a financiamiento, formalización, alianzas corporativas, infraestructura financiera, trámites y confianza para invertir.

Desde Venezuela Tech Week preferimos verlo así: cualquier mejora en reglas, predictibilidad y apertura suma, pero el verdadero reto es construir un ecosistema sostenible, medible y conectado con capital de largo plazo.

«Los cambios en el Gobierno han generado más conversación sobre inversión, pero el ecosistema emprendedor venezolano no depende únicamente de una coyuntura política»

– ¿Hasta qué punto el nuevo contexto político en Venezuela está reactivando el interés de inversores estadounidenses? ¿O sigue siendo un mercado todavía demasiado condicionado por el marco de sanciones?

– Hay un interés mayor, pero sería irresponsable decir que el mercado ya está completamente normalizado para el capital estadounidense. El marco de sanciones y cumplimiento sigue siendo un factor central. OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) mantiene un programa específico de sanciones relacionadas con Venezuela y, aunque se han emitido licencias generales para ciertas actividades, esas autorizaciones tienen condiciones, límites y obligaciones de reporte.

En abril de 2026 se reportaron nuevas licencias vinculadas a transacciones financieras con ciertos bancos venezolanos, lo que muestra una apertura parcial, no una eliminación total del riesgo regulatorio.

En tecnología, el interés estadounidense probablemente avanzará primero por scouting, alianzas, mentoría, vehículos regionales, fondos con experiencia en mercados complejos y compañías que puedan operar con estructuras claras de compliance. No será una entrada masiva de capital de un día para otro. Será gradual, selectiva y muy dependiente de reglas claras.

– ¿Cuáles son las mayores barreras que siguen existiendo para montar y mantener una startup tecnológica en Venezuela?

– Las principales barreras son acceso a financiamiento, falta de datos consolidados, incertidumbre regulatoria, presión fiscal, dificultades de formalización, infraestructura, retención de talento, limitaciones bancarias, poca disponibilidad de capital de riesgo local y baja conexión con redes internacionales.

También hay un reto de madurez empresarial. El GEM Venezuela 2025 muestra que la actividad emprendedora temprana cayó de 11,7% en 2024 a 7,7% en 2025, y que apenas 1,9% de los emprendimientos está en la categoría de establecidos. Eso confirma que no basta con que nazcan proyectos; hay que ayudarlos a sobrevivir, formalizarse, crecer y escalar.

Por eso la conversación no puede quedarse en inspiración. Necesitamos más vehículos de inversión, programas de acompañamiento, conexiones con corporativos, educación financiera, reglas claras y acceso a mercados.

– ¿Qué tendría que pasar en los próximos 2-3 años para que Venezuela sea considerada realmente un hub de inversión en LATAM?

Tendrían que pasar cinco cosas. Primero, una medición más clara del ecosistema: cuántas startups hay, en qué sectores, en qué etapa y con qué tracción. Segundo, más seguridad jurídica y claridad regulatoria para inversionistas y emprendedores. Tercero, vehículos de capital temprano que permitan financiar compañías tecnológicas con potencial de crecimiento.

Cuarto, casos visibles de startups venezolanas levantando capital, expandiéndose o siendo adquiridas. Y quinto, una conexión más fuerte entre emprendedores locales, diáspora, universidades, corporativos, banca, fondos regionales y mercados como España.

Venezuela no será un hub por declararlo. Será un hub si logra convertir talento y oportunidad en compañías invertibles, escalables y conectadas internacionalmente.

– Y, por último, ¿cómo imagináis el ecosistema startup venezolano dentro de cinco años si la apertura a capital internacional se consolida?

– Lo imaginamos como un ecosistema más especializado, no necesariamente como el más grande de la región. Venezuela puede convertirse en un mercado muy interesante para soluciones de pagos, fintech, logística, proptech, healthtech, comercio digital, inteligencia artificial aplicada y servicios transfronterizos.

También puede transformarse en un puente entre talento local, diáspora y capital internacional. Si la apertura se consolida, veremos más fundadores venezolanos construyendo desde Caracas, Madrid, Miami, Bogotá o Ciudad de México, pero con una misma lógica: resolver problemas reales desde una mirada regional.

Nuestra visión no es vender una narrativa idealizada. Es construir una plataforma seria para que Venezuela vuelva a formar parte de la conversación latinoamericana de innovación, inversión y tecnología. No desde el pasado, sino desde proyectos concretos, talento concreto y oportunidades que puedan evaluarse con rigor.

Alberto Payo

Alberto Payo

Periodista especializado en tecnología y cultura. Co-fundador y responsable editorial de Applicantes. Colaborador de Forbes, SINC, Escudo Digital y laBerrea89. Amante de la fotografía, el cine, los comics, los viajes y el buen humor.
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