La historia de Glovo, la app de delivery que se ha hecho indispensable en tu vida

| 24 septiembre, 2021 | 0 comentarios

La historia de Glovo, la app de delivery que se ha hecho indispensable en tu vida

A estas alturas es difícil que alguien no sepa qué es Glovo, pero por si el servicio aun no ha llegado a tu localidad y llevas años desconectado/a del mundo diremos que es algo así como un servicio y aplicación de envíos a bajo coste y exprés.

Entre sus usos más conocidos está el pedir comida preparada de restaurantes o productos del super a domicilio . Sin embargo, Glovo sirve también para que te manden una cosa a otro punto de la ciudad en tiempo récord o incluso te hagan algún encargo. Todo depende de los riders, mensajeros que se trasladan en bici o en moto y cobran una pequeña cantidad por cada envío.

Dejaremos de lado, toda la polémica y la regulación de estos empleados (Ley Rider) para centrarnos en la historia de esta startup española que ya se ha convertido en unicornio. ¿Cómo nació Glovo? ¿Cómo se fundó?

Explicar la cronología de la aplicación no es posible sin hablar de Oscar Pierre, su co-fundador y CEO. Pierre, nacido en 1992, procede de una familia de empresarios. Su primer proyecto es Zikkomo, una iniciativa para ayudar a financiación la educación de niñas en Malawi y Kenya. Con veinte años se muda a EE.UU, donde pasa tres años estudiando en Georgia Tech.

La idea de Glovo surge en febrero de 2014, cuando a Pierre -inspirado por plataformas de economía colaborativa como Airbnb o Uber- se le ocurre que podría crear un servicio de delivery para economizar el tiempo. Seis meses después y con solo 21 años funda Glovo, junto a Marta Ripoll. Esta asociación no dura mucho y antes incluso de tener el producto mínimo viable de la startup, la emprendedora abandona el barco.

En su lanzamiento, Glovo recibe 140.000 euros. En esta ronda semilla participa Sacha Michaud, que se suma a la compañía como cofundador. La primera ronda de capital riesgo será en noviembre de 2015, con 2 millones de euros de financiación. El primer año de vida de Glovo no ha ido nada mal y la startup factura 260.000 euros, un 30% más de lo que se esperaba.

Glovo ya es internacional

No pasa mucho hasta que la compañía decide internacionalizarse, replicando el modelo español de lanzarse en grandes ciudades. En el primer semestre de 2016 llega a Milán y París. En el segundo semestre continúa ampliando sus tentáculos a otras ciudades de tamaño considerable en España, como Málaga, Zaragoza o Sevilla.

A finales de 2017 Glovo cruza el charco y desembarca en Latinoamérica. Ya está disponible en más de 17 países y da servicio a más de 1 millón de usuarios. Pocos meses después también llega a Argentina, que pasará a ser su sede para Latam.

La compañía fundada por Pierre se ha convertido en un caramelo para los inversores. En julio de 2018 cierra su ronda de series C, una megarronda 115 millones de dólares. El dinero sigue fluyendo en ejercicios posteriores y en diciembre de 2019 Glovo llega a ser uno de los primeros unicornios españoles, superando los 1.000 millones de dólares de valoración.

Llega el COVID y los confinamientos y las entregas a domicilio se vuelven indispensables. La firma aumenta sus pedidos un 300% pasando de los 300.000 hasta los 2,2 millones. En el ejercicio 2020 ya tiene presencia en 26 países, más de 7 millones de usuarios y acuerdos con más de 20.000 comercios. Durante este año también ocurre que Delivery Hero adquiere Glovo Latinoamérica por 230 millones de euros.

Si quieres saber más datos sobre Glovo y su historia, puedes echar un vistazo a esta infografía elaborada por Histografias.com.

La historia de Glovo, la app de delivery que se ha hecho indispensable en tu vida

Alberto Payo

Alberto Payo

Periodista especializado en tecnología y cultura. Co-fundador y responsable editorial de Applicantes. Colaborador de Muy Interesante, Business Insider y laBerrea89. Amante de la fotografía, el cine, los comics, los viajes y el buen humor.
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