iBeer, la app que hizo ‘beber’ cerveza desde un iPhone y cambió la historia de la App Store

Cuando Apple lanzó el iPhone en 2007, pocos imaginaban que un simple gesto —inclinar el teléfono para simular beber cerveza— se convertiría en uno de los primeros grandes fenómenos virales de la historia de las apps móviles. Esa idea aparentemente banal se transformó en iBeer, una creación que no solo marcó una época, sino que también le cambió la vida a su creador.
El hombre detrás de esta maravilla es Steve Sheraton, un inventor y mago con una trayectoria ligada al espectáculo visual mucho antes de que se popularizaran los smartphones. Sheraton contaba historias con efectos visuales desde los años 90, incluso creando apps para dispositivos como el Palm Pilot, pero fue con la llegada del iPhone que su idea encontró el ‘escenario’ perfecto.
Sheraton comenzó con un vídeo casero en YouTube en el que simulaba refrescarse el gaznate con una rubia espumosa que se deslizaba en la pantalla de un teléfono. El clip se volvió viral en 2007, cuando ni siquiera existía la App Store. La gente empezó a pedirle que convirtiera aquello en una aplicación de verdad —y ahí comenzó la historia de iBeer.
¡Hola, te llamamos desde Apple!
Cuando Apple lanzó su almacén en 2008, Sheraton fue contactado por la propia compañía de Cupertino tras ver su video viral. Esta le pidió que convirtiera su idea en una aplicación oficial que aprovechara las capacidades del iPhone, en particular su acelerómetro, el sensor que detecta la orientación del dispositivo.
Esa simpleza fue clave: al inclinar el teléfono de la manzana, el líquido virtual dentro de la pantalla ‘se movía’ como si fuera real. El efecto, acompañado de sonidos y animaciones, creaba la ilusión creíble de una cerveza listísima para tomar, y pronto se convirtió en un imán social.
iBeer lo petó desde el primer día. La aplicación asendió a número uno en la App Store y se mantuvo ahí durante meses, algo que hoy sigue siendo difícil de lograr incluso para apps de gigantes tecnológicos. Con un precio inicial de 2,99 dólares, esta herramienta de ‘birra digital’ llegó a generar entre 10.000 y 20.000 dólares diarios en su punto más álgido, alcanzando cifras de cientos de miles de descargas y millones de dólares en ingresos totales.
En su momento de mayor popularidad, el éxito de iBeer fue tal que incluso llevó a controversias legales: la empresa de Sheraton presentó demandas por derechos de propiedad intelectual contra otras apps que imitaban su idea, como iPint de algunas cerveceras, forzando a Apple a retirar versiones similares de su tienda.
Por supuesto, el meteórico ascenso también tuvo efectos personales en Sheraton. El súbito flujo de dinero, la atención mediática y la presión de mantener un producto viral resultaron abrumadores. En entrevistas y un AMA reciente en Reddit, el desarrollador recordó que la fama de iBeer fue “una avalancha” que, si bien le abrió puertas, también lo llevó a replantearse su relación con la tecnología y el éxito repentino.
¿Qué fue de Steve Sheraton?
Lejos de seguir en la vorágine del mercado de apps, Sheraton optó por una vida más tranquila y creativa. Se mudó a España, se estableció en una tranquila granja y actualmente vive en Barcelona, donde desarrolla aplicaciones especializadas para magos y profesionales del espectáculo —un nicho mucho más cercano a su pasión original— y dedica tiempo a su familia lejos del ruido de los grandes lanzamientos.
“No me arrepiento”, confiesa, aunque admite que iBeer fue “el eructo que creció más grande que yo”: una idea simple que capturó la imaginación de millones, pero que también le enseñó sobre los límites del auge tecnológico.
Hoy, iBeer permanece como un símbolo de los primeros días de la App Store, una época en la que pequeñas ideas podían escalar globalmente.
Para muchos usuarios de la primera generación del iPhone, inclinar el teléfono para ‘tragar’ cerveza fue uno de los momentos más memorables de su experiencia tecnológica. Años después, sigue siendo un ejemplo clásico de cómo la narrativa, la creatividad y el humor pueden converger en una app viral que traspase fronteras. En estas casi dos décadas de existencia más de 120 millones de usuarios se han ‘pimplado’ esta birra que no deja resaca.













