Missing, la espeluznante realidad de la explotación sexual

| 21 agosto, 2018 | 0 comentarios

Missing, la espeluznante realidad de la explotación sexual

En el mundo hay miles de niñas y mujeres que cada año son secuestradas por mafias y obligadas a prostituirse. Arrancadas de sus hogares y lejos de sus familias son forzadas a mantener sexo cada día con desconocidos para hacer crecer la máquina de dinero de sus captores. Los estudios apuntan a que entre el 80 y el 90 por ciento de las prostitutas ejercen de manera no voluntaria, son víctimas del tráfico y la trata.

El mundo de los juegos móviles también tiene su faceta reivindicativa y hasta pueden encontrarse títulos que muestran la cruda realidad de la explotación sexual. Uno de ellos es Missing, creado por Leena Kejriwal. En Missing nos ponemos en la piel de Champa, una joven india de origen humilde que comienza un viaje hacia los infiernos.

El juego comienza con Champa encerrada en una habitación sin saber muy bien qué hace allí. Unas horas después una mujer mayor, Masi, y otra joven, Meena, entran y hablan con ella. Le llevan comida y un bonito vestido. La siguiente visita que recibe la protagonista es la que marcará el resto de su vida. Un hombre de edad avanzada entra en la habitación. No viene a liberarla o llevarla a su casa, sino a comprobar si la muchacha merece lo que ha pagado por ella. Champa es violada y usada por primera vez.

Esto es solo el principio para la protagonista. Día tras día se ve obligada a hacer la calle y atraer a hombres para conseguir los objetivos económicos que le marca la madame, Masi. Cada día la cifra que tiene que ingresar va en aumento y si a la noche no ha llegado a esa cantidad, Champa es castigada y golpeada. El prostíbulo tiene a su servicio a un matón llamado Shonty que se encarga de apretar las tuercas a las chicas si no obtienen el dinero que les habían marcado y también si intentan escapar de alguna manera. Así día tras día, como una pesadilla que se repite una y otra vez.

Missing, la espeluznante realidad de la explotación sexual

La historia es muy cruda y muestra la realidad de gran parte de las mujeres que ejercen la prostitución. Tu misión es ayudar a Masi a encontrar una manera de abandonar ese horrible lugar y ser libre. En este RPG tendrás que guardar objetos que te pueden resultar útiles para huir. Además, deberás conseguir dinero llamando la atención de los clientes más acaudalados y que mayor interés pueden mostrar por ti. Para ello, tienes que pulsar sobre cada viandante que atraviese la calle y verás dos iconos, uno de un fajo de billetes, y otro de un corazón. Puedes seducirlos dándoles comida e incluso alcohol para que se dejen llevar.

El juego está diseñado gracias al motor Unity y los gráficos no son nada del otro mundo, pero no hace falta. Aquí lo que realmente importa es el mensaje social y la intención que hay tras este título. Es fácil jugar y sentirse en cierta manera muy sucio, teniendo que ganarse el pan jornada tras jornada vendiendo tu cuerpo.

Missing ha ganado varios premios como mejor juego indie y está disponible de manera gratuita para iOS, Android y PC. En principio no se puede encontrar en español, pero sí podrás jugar en inglés, alemán y algunas lenguas de la India. El título ya ha cosechado más de medio millón de descargas. Ahora Kejriwal está creando la precuela de la app, Missing: The Complete Saga, en la que Champa aún es una pequeña niña que está en su poblado y debes intentar influir en su destino para que no acabe cayendo en manos de las mafias. El año pasado lanzó una campaña de crowdfunding en Kickstarter y logró recaudar 50.000 dólares para su desarrollo.

Missing, la espeluznante realidad de la explotación sexual

Missing, la espeluznante realidad de la explotación sexual

Acerca del Autor:

Periodista y blogger especializado en tecnología y cultura. Co-fundador y responsable editorial de Applicantes. Ex redactor jefe de Itespresso y colaborador de El Mundo (Fcinco), Muy Interesante, Merca2 y Dipcom Corporate. Amante de la fotografía, el cine, los comics, los viajes y el buen humor.Seguir a @albertopayo
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